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La encrucijada de Messi: sin desafíos en PSG y con dudas sobre su futuro en el año del Mundial

El 10 no terminó de adaptarse al equipo francés y quedó golpeado tras la dura eliminación ante el Real Madrid. Aún si quisiera, no puede volver al Barcelona porque firmó contrato por dos años. Cómo sigue la carrera de “La Pulga”.

MESSI. El argentino, golpeado por la caída ante el Real Madrid (Foto: AP Photo/Manu Fernandez)

Los últimos años de Lionel Messi como futbolista profesional estuvieron cargados frustraciones deportivas porque tanto Barcelona como París Saint-Germain le fallaron. El 10 argentino verdaderamente sufrió en el Culé ante la falta de un claro proyecto deportivo que lo alejó de pelear por títulos importantes, mientras que en Francia la dupla con Neymar y Kylian Mbappé no alcanzó para disimular las falencias de Mauricio Pochettino para construir un equipo competitivo.

Siendo 10 de marzo, el PSG solo tiene un título por ganar en lo que resta de la temporada: la Ligue 1. El débil campeonato francés lo tiene como único puntero, con 62 puntos y 13 de ventaja sobre el segundo, el Niza. Es por eso que ahora el rosarino debe reinventarse y buscar su mejor forma física y futbolística para encarar los últimos meses previos al Mundial Qatar 2022.

Es evidente que el cambio de Barcelona a París no le resultó sencillo. Cambiar de rutina puede ser engorroso y angustiante. Messi vivía en España desde los 13 años: llegó para una prueba en el Culé y nunca más se fue. En el medio ganó 37 títulos, transformándose en el máximo goleador con 672 goles en 778 partidos. Cifras de crack, de único e irrepetible.

Lionel Messi y sus últimos años en Barcelona: eliminaciones dolorosas y crisis con los dirigentes:

Las dolorosas eliminaciones que sufrió con el Barcelona en Champions League le afectaron. Su equipo cayó ante rivales que remontaron series que parecían imposibles de revertir, como un 3-1 a Roma en 2018 que se transformó en una caída estrepitosa por 3-0 en Italia; o el recordado 3-0 a Liverpool en Camp Nou que concluyó en un histórico 4-0 para los Reds en Inglaterra. Pero el golpe letal fue en 2020, en plena pandemia, cuando fue apabullado por Bayern Munich por 8-2 en semifinales.

Messi quiso irse pese a que dijo, meses antes, que no pensaba hacerlo. Faltaba un año para que su contrato terminara pero -increíblemente- creía que era un estorbo para el futuro deportivo del club. Intentó forzar un traspaso al Manchester City pero el presidente Josep María Bartomeu no aceptó ni 100 ni 150 millones de euros: “No pensaba dejar ir al mejor jugador del mundo porque sí”.

Tapa del diario Mundo Deportivo en febrero de 2020: Messi dijo que no quería irse. Meses después pidió irse al City con Pep Guardiola

Manchester City se mostró ilusionado con la posibilidad de contar con Messi pero con el correr de las semanas se vio en la disyuntiva de pagar 150 millones de euros o esperar un año y que llegara libre, una vez finalizado su contrato con Barcelona. La operación se cayó por la presión de Bartomeu y el 10 incluso salió a criticarlo días después en una inédita entrevista en su casa, algo poco habitual en un jugador que siempre eligió la intimidad y la vida privada por sobre todas las cosas.

“Le dije al club, sobre todo, al presidente, que me quería ir. Se lo llevo diciendo todo el año. Creía que era el momento de dar un paso al costado. Creía que el club necesitaba más gente joven, gente nueva y pensaba que se había terminado mi etapa en Barcelona sintiéndolo muchísimo porque siempre dije que quería acabar mi carrera aquí”, dijo en esa nota. Todo esto lo dijo en septiembre de 2020, una época oscura por la pandemia. Por algunos días Messi fue más noticia que el Covid-19.

Messi encaró ese último año en Barcelona con la “obligación” de seguir al menos hasta junio de 2021. La llegada del entrenador Ronald Koeman vino acompañada con decisiones impactantes dentro del equipo: el neerlandés borró a Luis Suárez. Esa temporada, caótica por su pobre relación con el DT, apenas vino acompañada por un título, la Copa del Rey 2021. La noticia positiva para el 10 era la salida del presidente Bartomeu y el arribo de un viejo conocido, Joan Laporta.

BARTOMEU. El presidente que no quiso vender a Messi (Foto: AFP)

Laporta ya había sido el máximo dirigente del Barcelona años atrás. Con Messi tenía una amistosa y cordial relación. Lo mismo con Jorge Messi, padre y representante del jugador. Se creía entonces que la renovación en junio de 2021 sería un simple trámite. Que entendiendo la delicada situación económica del club el argentino rebajaría su salario considerablemente y accedería a un vínculo más austero y sentimental. Pero no.

Ganar la Copa América con la Selección argentina fue sacarse la mochila más pesada de todas. La cargaba hacía tiempo producto de la “obligación” que sentía y le imponían por conquistar un título con la Celeste y Blanca. Las finales perdidas con Alemania y Chile quedaron atrás. El equipo había logrado un Maracanazo versión siglo XXI. Pero Messi volvió de sus vacaciones y se topó con la realidad: no iba a poder renovar con Barcelona porque el club no tenía cupo salarial para inscribirlo.

En un breve lapso de 48 horas pasó de tener cerrado su vínculo con el Culé a tener reuniones de urgencia con su padre para hablar sobre la posibilidad del PSG. Se creía que con Neymar y Mbappé todo iba a ser muy sencillo. Que la temporada estaría plagada de éxitos, alegrías y golazos. Del inicio de una nueva era en el fútbol. Pero como dijo el propio Messi un año antes, a mediados de 2020, “en ningún club” iba a estar más cómodo que en Barcelona.

Lionel Messi y PSG: una relación incómoda

No fue fácil darle un giro a su vida de una semana para otra. Toda la familia Messi ama Barcelona. Leo, Antonela, Thiago, Mateo y Ciro son felices allí. Cada uno tenía su rutina, sus amistades. Vivir en Francia fue un cambio muy grande y para el 10 también significó, a sus 34 años, afronar un desafío futbolístico extraño y rodeado de muy pocas caras conocidas. Allí lo recibirían Ney, Ángel Di María y Leandro Paredes como fieles laderos.

Pero en estos meses de experiencia francesa se vio un Messi muy alejado de su mejor versión. Pocos goles, escasa injerencia en el juego y una versión física un tanto disminuida. Preocupante de cara a lo que será el Mundial de Qatar dentro de ocho meses. Su contrato por dos años con PSG no lo habilita a irse en junio por más que quiera, por más que Xavi y todo Barcelona lo llamen.

Lionel Messi se lamenta por la derrota ante Real Madrid. (Foto: EFE / Kiko Huesca)

Messi firmó con el club de París por dos temporadas: en la actual cobrará 30 millones de euros y en la 2022/2023 unos 40 millones. Tiene como opcional un tercer año que es muy probable que no se dé. Pese a ser su compatriota, el 10 se topó con un Mauricio Pochettino confundido y errático en la toma de decisiones. El entrenador argentino nunca supo cómo armar el equipo, de balancear el increíble poder ofensivo y evitar graves errores defensivos. Hace rato se habla de su salida.

En la ida, ante Real Madrid, falló un penal a manos de Thibaut Courtois. En la vuelta que se jugó en el Santiago Bernabéu tuvo un aceptable primer tiempo donde intentó ser opción de pase, de ser el sostén del equipo a partir de la tenencia. Sin tanto aporte en ofensiva, se lo vio totalmente desaparecido en el complemento y más aún luego de los goles del Merengue. Como desconectado y falto de ganas.

Mundial de Qatar 2022: el último gran objetivo de su carrera

Dijo que quería ganar otra Champions League con el Barcelona pero cada año que pasa esa posibilidad es más remota. Él sueña, y lo dijo mil veces, con levantar la Copa del Mundo. Estuvo cerca en Brasil 2014 y llegó a confesar que cambiaría todos sus títulos personales con tal de levantar la que ya tuvo en sus manos Diego Maradona en 1986.

A Messi siempre se lo criticó con que su excelente versión en el Barcelona no se replicaba en la Selección. A partir de la llegada de Lionel Scaloni esa historia cambió porque lo rodeó con muy buenos futbolistas que entendieron cómo asistir al 10. Gio Lo Celso, Leandro Paredes, Rodrigo De Paul, Lautaro Martínez… hoy por hoy los mejores rendimientos del rosarino se ven con la camiseta de Argentina.

A falta de objetivos con el PSG, donde apenas puede aspirar a ganar la accesible Ligue 1, tendrá que enfocarse en llegar bien física y mentalmente a Qatar 2022. No tendrá la contención de Barcelona sino que seguirá en un equipo convulsionado por la dura derrota ante el Madrid, manejado por qataríes que reclaman éxitos instantáneos a fuerza de millones y la chance más que real de que Pochettino sea echado de su cargo.

En esta etapa de su carrera futbolística la Scaloneta es su refugio.

SCALONI. Con Messi tras la obtención de la Copa América (Foto: AFP).

FUENTE: TN

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