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Editorial: Cómo aprovechará La Rioja la gran oportunidad

La Rioja fue la provincia con el mejor resultado electoral para el oficialismo en diputados nacionales de todo el país; se quedó con el 100% de las bancas a renovar, gravitando así en la escena política en Buenos Aires. Desde la última elección de 2019 y a igual estamento nacional, el oficialismo provincial sumó 29.491 votos y la oposición macrista perdió 10.661 votos. En 2017 en diputados nacionales había ganado la oposición. Parece un encolumnamiento planetario para el oficialismo: la inversión privada en la provincia es récord, la inversión pública en obras también y se nota en la recuperación de fuentes laborales. En lo político el radicalismo cruje y parece entrar en una transición de sus principales figuras. Mientras tanto se aprobó el presupuesto provincial 2022: el 18,81% se destinará a Educación y el 15,87% a Salud. El Gobierno ahora irá por la actualización de los fondos extra nacionales.

El Gobernador Ricardo Quintela se las arregla para no pasar desapercibido. Gobierna una provincia con muy pocos electores, en relación a los otros distritos del país, pero logró llamar la atención de Buenos Aires e instalar agenda nacional.

El suspenso que se generó hasta el escrutinio definitivo para confirmar el segundo lugar de diputados Nacionales para el Frente de Todos, puso a La Rioja en el centro de la escena, al permitir que la cámara de diputados de la Nación quede con 118 legisladores oficialistas contra 117 de la oposición y retener así la primera minoría y la presidencia del cuerpo.

Pero eso no es todo. Hay más riojanos en el juego de la política grande. Ayer Felipe Álvarez que tiene mandato como diputado Nacional hasta 2023 y que ganó una banca el domingo como diputado Provincial, confirmó que no dejará el Congreso Nacional.

Hoy Álvarez está muy cercano a Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño, pero también cultiva relaciones de amistad estrecha con muchos miembros de la Cámpora por su origen peronista. Por lo que podría ser uno de los diputados con bloque propio, que en algunos casos aporte al Gobierno Nacional a la hora de votar, abstenerse o dar quorum.

La política como una montaña rusa

Hace 4 años –parece una eternidad- el oficialismo perdía las elecciones de medio término en los estamentos senadores y diputados nacionales. En aquel momento la alianza entre el radicalismo y el Pro lograba conseguir una banca en la cámara baja para Julio Sahad. Su competidor, Danilo Flores, ingresaba en segundo lugar por el oficialismo.

En esa oportunidad Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria obteniendo 91.307 votos, le ganaban en el estamento senadores a Carlos Menem, candidato de Sergio Casas quién gobernaba la Provincia.

Si se observan los magros 49.837 votos que obtuvo “Vamos La Rioja” el domingo pasado y se comparan con la última elección de medio término, la oposición perdió 35.848 votos en el estamento diputados nacionales. Pero la brecha se agranda a 41.470 votos perdidos, si se contrasta el resultado actual con el estamento senadores nacionales de 2017.

Sin embargo la sangría de votos ya había comenzado para la alianza macrista en 2019. En esa elección, Felipe Álvarez, que fue el candidato a diputado nacional había perdido con el oficialismo obteniendo 60.498 votos, bastante menos que en 2017 y un poco más que el domingo pasado.

En el oficialismo el panorama es inverso. En el estamento diputado nacional en 2017 Danilo Flores obtuvo 84.477 votos, si bien Sergio Casas bajó la performance en 2019 con 70.564; En la elección del domingo pasado el justicialismo con Gabriela Pedrali encabezando la lista, repuntó casi 30 mil votos y obtuvo 100.055.

Cruje la oposición

A pesar de que analistas de medios nacionales opositores al Gobierno se esfuercen por deslegitimar el ejercicio de la democracia en La Rioja y con esa misma pugna argumentativa cuestionen también las motivaciones de la elección individual de cada ciudadano. El punto focal, es que el resultado del domingo pasado, fue un plebiscito de las gestiones de Quintela en la Provincia y de Brizuela y Doria en el municipio de la Capital.

Sin ir más lejos hay más números. Entre las PASO y la general, el radicalismo sumó 8.652 votos más al estamento diputado nacional; el justicialismo obtuvo 17.489 votos extras. De alguna forma toda la arriesgada estrategia que puso en marcha Brizuela y Doria con los fallidos masivos nombramientos y los desmanes durante las protestas en la residencia del Gobierno no funcionaron.

Como contrapartida desde el oficialismo tomaron la sabia decisión de garantizar la paz social sin ningún tipo de represión. Eso hizo la diferencia. Hoy la Intendenta está pidiendo diálogo al Gobernador para solucionar el conflicto en el que están sumidos cientos de empleados municipales.

Brizuela y Doria se encuentra en una encrucijada de difícil resolución. Estampó su firma en cientos de decretos de nombramientos sin respaldo económico ni legal y por más argumentos que esgrima tiene una responsabilidad concreta por esa acción.

La situación es de alta gravedad porque muchísimos empleados perdieron sus magros ingresos como precarizados por esta maniobra y tampoco están cobrando el nombramiento. Es más, algunas personas también perdieron planes sociales nacionales que compensaban sus ingresos y no eran incompatibles con el trabajo precarizado. Pero si lo son con el nombramiento.

La situación de muchos trabajadores y trabajadoras es desesperante. Algunos se encadenaron y otro llegó a coserse la boca, porque no tienen dinero para alimentar a sus familias. Se podrían desatar en este contexto más y mayores conflictos sociales. Pero no hay que descuidar el aspecto legal, también se podrían producir juicios colectivos contra el patrimonio del municipio.

Quintela impulsa unidad de los Gobernadores

Quintela esbozó muy concretas definiciones políticas en medios nacionales, asegurando que desde el Frente de Todos tenían que llamar a gobernadores que son “importantísimos y buscar la unidad de todos los sectores”, dijo. En particular mencionó al cordobés Juan Schiaretti, al santafecino Omar Perotti, y al entrerriano Gustavo Bordet , asegurando que tenían que unirse todos.

También deslindó las responsabilidades del Presidente Alberto Fernández con respecto a los resultados en cada provincia. Quintela dejó entrever cuál sería el argumento tentador u el objetivo común que podría abrir la negociación de unión de todos los gobernadores: las PASO para Presidente en 2023 dentro del Frente de Todos.

Ante esta trama, no será raro en los próximos meses ver a un Quintela muy activo en el escenario nacional, como promotor de los consensos necesarios para asegurar la gobernabilidad del Frente de Todos y elaborar la estrategia para las presidenciales de 2023. Por lo pronto ya estuvo en Catamarca esta semana apoyando el proyecto del Corredor Bioceánico.

Cabe un reflexión final: en la eterna lucha por obtener más recursos, será difícil que desde Nación puedan decirle que no a Quintela, cuando solicite una importante recomposición de los fondos extracoparticipables para los riojanos y riojanas.

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