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¿La reforma abrirá la agenda política del 2022?

Esta semana el gobernador Ricardo Quintela volvió a reflexionar en sus discursos públicos sobre la desigualdad social, la que parece configurar un sustento autodestructivo del capitalismo moderno. Aseguró que su política es: “distribuir oportunidades y posibilidades”. Anticipó un posible nuevo aumento de salarios para enero y predijo que el bono de 4000 pesos mensuales podría quedar fijo en el sueldo del año próximo. La alta inflación preocupa y mucho a los dirigentes provinciales, por su culpa y por primera vez en el año, en octubre la coparticipación perdió terreno en términos interanuales. Mientras tanto, alguien cercano al gobierno arriesgó en off: “no sería prematuro pensar que con un buen resultado electoral, la reforma constitucional se podría debatir en el primer semestre de 2022”.

Una vez más Quintela volvió a emocionarse en un discurso. Sucedió cuando describió con muy pocas palabras de forma simple y llana su historia familiar. En esos escasos segundos de relato conmovió a los presentes, sobre todo cuando fue visible el sentimiento de angustia que le surgió al rememorar como convivía con su madre y tres hermanas en una sola habitación.  

Con un nudo en la garganta, hizo referencia a la firme actitud de trabajo mancomunado de toda su familia para salir adelante, destacando el valor de la solidaridad transmitido por su madre, como  esencia temporal y comunitaria de aquella sociedad riojana.    

En efecto, desde un recuerdo simple y cotidiano, que evoca la dureza de la vida, puede elaborarse una compresión profunda y política a la vez, que resalta el valor del trabajo solidario como cultura del progreso y realización social e individual.

Realización social por una lado e individual por otro, que observadas con el cristal de la historia que contó el Gobernador, no parecen ser ni siquiera dos caras de una misma moneda. Más bien conforman dos aspectos indivisibles, íntimamente relacionados. El ser humano no se desarrolla a nivel individual si no es a través de la vida social y comunitaria y viceversa. 

Existe una idea sobre que la solidaridad es un esfuerzo individual en un mundo salvaje. Sin embargo, la solidaridad puede ser institucionalizada, normada y reglada, por ejemplo a través de una constitución. ¿Por qué no? 

*Estado solidario*

El Comité Operativo de Emergencia con sus chalecos rojos por ejemplo, fue y es una gestión del Gobierno que genera causas y efectos que trascienden los meramente operativos. En un aspecto político es una forma de sembrar y abonar la  institucionalización y promoción de conductas solidarias comunitarias. 

En nuestra sociedad moderna, las tareas de protección y cuidado llevadas adelante generalmente por las mujeres fueron subestimadas y devaluadas por una cultura del consumismo, que necesita legitimar y justificar la explotación del ser humano. Además de la acumulación de bienes y riquezas materiales. 

Ante este panorama no es casual que hayan sido minimizados y estigmatizados los integrantes del COE y su función social. Se trata de una necesidad concreta de la cultura capitalista moderna, para sostener el sistema de desigualdad y de recursos naturales y mano de obra barata. 

*Una constitución para atacar los males de la modernidad*

El joven historiador holandés Rutger Bregman, publicó en 2016 un ensayo titulado “Utopía para Realistas”, en el que establecía planteos disruptivos en materia económica y social, en consonancia con toda una corriente de nuevos intelectuales, a los que es difícil encuadrar dentro de la clásica polaridad ideológica de izquierda-derecha.    

Bregman sostuvo que se puede disminuir la pobreza repartiendo dinero para todos y reduciendo las jornadas laborales. 

La renta básica y universal es una de sus ideas más difundidas. En 2018 le dijo en una entrevista al diario La Voz del Interior que los costos de la pobreza son enormes en términos de salud pública, tasas de criminalidad y niños a los que no les va bien en la escuela. Aseguró: “no podemos costear la pobreza, es muy cara”.

Bregman amplió el diagnóstico afirmando que los países en vías de desarrollo a menudo gastan billones en programas anti-pobreza, pero no es mucho el dinero que llega a las personas que realmente lo necesitan, debido a la corrupción, entre otras cosas, dijo. En ese sentido es que aseguró que una renta universal podría resolver esto. 

También el economista francés Thomas Piketty, quién ya fue citado anteriormente en esta columna, a través de sus trabajos de investigación, otorgó un marco teórico posible a la acción de achicar las brechas socioeconómicas entre los ciudadanos y a reducir la amplitud de las diferencias de clase, que se sustentan en cuestiones económicas o tecnológicas, pero que de ninguna manera tienen un origen natural, tal como lo aseguran las teorías del neoliberalismo.

Entre las propuestas de Piketty, una de las que más llama la atención es “la herencia para todos”, que se trata de que los ciudadanos al cumplir los 25 años puedan recibir, por única vez, desde el Estado un capital universal. En el caso de Europa, Piketti estimó la suma en 120 mil euros.

Con el impulso del debate constitucional, el 2022 podría comenzar con La Rioja siendo protagonista de una gesta transformadora. Como ya sucedió en otras oportunidades en la historia.

Aunque legítimamente a una porción de la opinión pública y a la oposición política le parezca que por consensuar y debatir las causas profundas sobre las que debe desarrollarse la sociedad riojana, se le esté quitando tiempo a otras urgencias. 

Sin embargo, podría ser razonado absolutamente a la inversa: el rol transformador de la política es sentar las bases de una nueva sociedad y dedicarse a ello es la mejor inversión del tiempo. 

En un contexto de tanta legitimación de la explotación del ser humano y la consecuente pérdida de la dignidad, es imprescindible comenzar a legislar los derechos desde un enfoque que permita desarrollar amplios beneficios comunitarios y sociales. Sobre todo frente a la naturalización de un individualismo alienante.   

*Seis generaciones de derechos humanos*

Justamente ya se habla de una sexta generación de derechos en la demanda social del trabajo humano, orientado hacia la producción de vida subjetiva y objetiva, no del empleo alienante y enajenador de autoestima, que es reemplazado por un consumo cómodo y autodestructivo con indiferencia por los otros.

Esta clasificación fue elaborada por el filósofo chileno Helio Gallardo,  que tuvo que abandonar su país durante la dictadura de Augusto Pinochet y desde entonces se radicó en Costa Rica. Gallardo elaboró una clasificación de derechos humanos, donde consideró que existen seis generaciones de ellos. Participando así de un debate amplio y heterogéneo.

En su trabajo “Derechos Humanos como Movimiento Social”, ubicó en las cuatro primeras generaciones los derechos ciudadanos, políticos, económicos, sociales y culturales. También mencionó los derechos étnicos y de sexo-género; derechos de las generaciones actuales y futuras a disfrutar de la naturaleza y el derecho a la lucha social por un hábitat natural y social no autodestructivo.

La quinta generación la vinculó con la irrupción de la manipulación genética de la vida en seres humanos, plantas y animales con finalidad comercial de corto plazo. La sexta generación, como ya fue mencionado, la asoció con el derecho de defensa jurídico-cultural contra procesos e instituciones y sus personificaciones, que lesionan la posibilidad de producir humanidad para uno mismo y ofrecerla a otros para crecer en plurales emprendimientos colectivos.

*Alerta: baja en la coparticipación*

En octubre, por primera vez en el año los recursos que llegan como coparticipación a la Provincia, no alcanzaron una recomposición interanual que supere a la inflación. Ingresaron durante el corriente mes a las arcas provinciales 6.322 millones de pesos, que significó una merma de -2,9% con referencia a igual mes de 2020.

En términos nominales el mes de mayor giro coparticipable de 2021 fue agosto con 6.526 millones de pesos. En setiembre hubo baja a 6.125 millones, pero aun así este monto había significado una recomposición en términos reales con respecto a setiembre de 2020 del orden del 8,35%.

En octubre no ocurrió lo mismo. Hubo recomposición en términos nominales con referencia a setiembre del mismo año, pero no alcanzó para superar a la inflación en términos interanuales que fue proyectada con el dato de setiembre del 52,7%, puesto que el número oficial para octubre se conocerá el 14 de noviembre.    

En Off en el Gobierno provincial se preocupan y observan expectantes lo que pueda ocurrir durante noviembre. Temen que este retroceso en términos reales en la recaudación puede mostrar una tendencia de estancamiento de la economía. Seguramente de esta evolución de la coparticipación dependen el aumento de sueldos de enero y que el bono de 4 mil pesos quede incorporado al sueldo el año próximo.

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