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Medidas del Gobierno para frenar contagios: ¿son exageradas o son correctas?

Según la Universidad Johns Hopkins hoy ya existen más de 146 millones de casos confirmados de Covid positivo en todo el mundo y más de 3 millones de muertos. Cuando esta pandemia esté controlada, en un lapso de dos o tres años tal vez, todas las personas de la tierra seguramente tendrán algún amigo, conocido, vecino o pariente que haya fallecido a causa de esta enfermedad. La Rioja presenta una incidencia de la infección en los últimos 7 días (viernes a viernes) de 198 casos por cada 100 mil habitantes. Alemania, por ley, con una tasa de 165 casos debe suspender la presencialidad de las clases.

¿En que se basaron los gobiernos de Alberto Fernández y de Ricardo Quintela, en el caso de La Rioja, para suspender la presencialidad de las clases? En Estadística. Que según la real Academia Española, es una rama de las ciencias matemáticas, que utiliza grandes conjuntos de datos numéricos, para obtener inferencias basadas en el cálculo de probabilidades.

¿Son los gimnasios más importantes que las escuelas? ¿Es preferible permitir que abran los bares o restaurantes antes que las clases presenciales? La respuesta seguramente es fácil para gran parte de los ciudadanos. Para el desarrollo armónico de la sociedad, seguramente la escuela es más importante que gimnasios y locales gastronómicos.

Pero en realidad ese punto de vista del análisis y esa valoración, lamentablemente no son suficientes para bajar los contagios y proteger el sistema de salud, por ende la vida de la población. Para la toma de decisiones, los epidemiólogos verifican que actividades aumentan más la movilidad y llevan los contagios a las nubes. No porque las personas necesariamente se contagien más en la escuela que en otro lugar, sino por toda la movilidad que la actividad implica en realidad.

No es lo mismo el movimiento de personas para asistir a todos los gimnasios y a todos los restaurantes, que el movimiento de personas que genera la presencialidad en todas las escuelas. Y ese movimiento es la causa de mayor número de contagios.

Seguramente siempre hay alternativas para hilar fino sobre la presencialidad, bajar un poco la circulación de personas y mejorar los indicadores: burbujas, asistencia reducida, horarios de salida diferenciados. Aún así la movilidad por la presencialidad es vasta y compleja.

Los índices de movilidad bajaron en La Rioja

Google utiliza el sistema de ubicación de los teléfonos celulares para elaborar estadísticas de concurrencia a diferentes lugares que tiene identificados y los agrupa según actividades sociales y/o económicas. Para la elaboración de la estadística Google calcula una media de la concurrencia de 5 semanas anteriores a un lugar determinado y establece un valor de referencia. Luego lo compara con la afluencia de personas en un día y forma un porcentaje de variación, que va configurando una tendencia de movilidad.

En el último informe de mediados de semana se comienza a observar la tendencia a la baja en la concurrencia de las riojanas y riojanos a restaurantes, bares y comercio en general, excepto los esenciales, con un indicador negativo de (-26%). En el caso de los supermercados, almacenes y farmacias de ciudad de La Rioja, la movilidad de personas presenta una tendencia a incrementarse del 12%, pero que es inferior al incremento que se venía registrando las semanas antes de las restricciones, que rondaba el 20%.

Un dato fundamental que Google también releva es una tendencia en baja en las terminales o lugares relacionados al transporte público o intercambio de pasajeros en toda la provincia, que marcó una caída de la afluencia de personas de (-27%). También se desplomó en un (-61%) la concurrencia de personas a parques, espacios públicos recreativos y plazas.

Si también se tiene en cuenta que entre los datos se observa una tendencia al crecimiento del 3% de movilidad en los sitios de residencia, es decir donde las personas viven, se puede inferir que a pocos días de las medidas que tomó el Gobierno, hubo un resultado positivo para disminuir la movilidad.

Cierre de escuelas presenciales: medida para bajar casos

Es lógico que produzca escozor de sólo ver escrita esa frase: cerrar escuelas. Pero es una medida extrema, por una crisis sanitaria extrema e inédita en la historia de la humanidad.

Deepti Gurdasani es una reconocida epidemióloga inglesa de la Queen Mary University of London. Recientemente publicó un estudio sobre presencialidad y contagios en la revista médica “The Lancet”. Muchísimas voces aseguraron hace escasos meses que no se podía confiar en la vacuna rusa Sputnik, hasta que no se publicaran los resultados de las pruebas en “The Lancet”. Se trata del magazine más prestigioso del mundo en medicina.

Gurdasani concluyó en la investigación de su equipo que el cierre de la presencialidad en escuelas baja los casos y la apertura los aumenta. En una entrevista con el diario Página 12, la investigadora informó que el estudio publicado presenta resultados de lo que sucedió en 100 países con las clases presenciales y que en otro estudio publicado en la revista “Nature Human Behaviour” se tomó casi el doble de territorios.

En el caso puntual del Reino Unido la epidemióloga informó que en noviembre, cuando el país entró en un confinamiento nacional pero mantuvo las escuelas abiertas, se registró un aumento de la nueva variante del virus que estaba circulando. Solo descendieron los casos cuando cerraron las escuelas a principios de enero.

La investigadora aseguró que cree que el impacto del virus en los niños está subestimado. Manifestó que es muy preocupante dada la incertidumbre que existe sobre el impacto a largo plazo de la infección.

Leyes para establecer las reglas de juego

En Alemania, donde acaba de comenzar un toque de queda nacional de 22 a 05 horas, una ley recientemente sancionada estipula qué medidas sanitarias deben aplicarse de acuerdo a los indicadores. La ley está basada en las estadísticas y las investigaciones científicas, sobre cómo evoluciona e impacta el virus y los riesgos para el sistema sanitario.

Por ejemplo: cuando en una región se detectan más de 100 casos por cada 100 mil habitantes por semana, se debe aplicar el toque de queda nocturno. Además de los cierres de comercios no esenciales y suspensión de eventos. Si esa incidencia escala hasta los 165 casos, allí se debe suspender la presencialidad en las escuelas.

En La Rioja, la incidencia de los últimos 7 días hasta el viernes, fue de 198 casos por cada 100 mil habitantes. Es decir que con la ley alemana la provincia debería entrar en una estricta cuarentena y con toque de queda. Además hay que tener en cuenta que la cantidad de testeos en Alemania son muy superiores en cantidad a los que se hacen en Argentina y que el sistema de salud es superior en cuanto a infraestructura y cantidad de personal.

Una ley para manejar la crisis es una medida de madurez democrática, que podría permitir en la Argentina y en La Rioja establecer reglas claras y justas, mejorando seguramente el impacto de las medidas, puesto que todos los ciudadanos podrían advertir todos los días cómo evoluciona la pandemia y las consecuencias que esto tendría sobre las actividades.

En este sentido el legislador porteño del Frente de Todos Leandro Santoro, presentó una norma en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, que propone suspender clases presenciales cuando los contagios lleguen a una incidencia de 200 casos cada 100 mil habitantes por 7 días. En este momento la incidencia en la capital del País es de más de 680 casos.

Los puntos de vista sobre la Pandemia

Por qué se discute tanto, muchas veces sin argumentos válidos, defendiendo premisas muy simplistas que no profundizan sobre la complejidad del tema. Algunos actores de la opinión pública, lo harán seguramente por intereses egocéntricos de poder, esperando contagiar de esos discursos a gran parte de los ciudadanos que buscan una explicación a lo “inédito”.

Un equipo de investigación SocPol de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), analizó mensajes de redes sociales y realizó encuestas al comienzo de este año concluyendo que frente a un fenómeno “inexplicable”, se generan mecanismos en las personas para explicar esa situación real y entonces aparecen los enunciados sin evidencias.

Desde que los chinos habían creado el virus como parte de la guerra comercial con Estados Unidos, que algunos megamillonarios -como Georg Soros o Bill Gates- querían implantar un nuevo orden mundial o que era todo parte del negocio de las grandes farmacéuticas, fueron algunos de los argumentos fácilmente reproducibles en redes sociales y que brindaban una explicación clara, sencilla y con un responsable concreto, argumentaron los investigadores.

También apuntaron que otra posible respuesta frente a un fenómeno “inexplicable” puede ser el valerse de las explicaciones teológicas provistas por las creencias religiosas. Como parte de los resultados cuantitativos observaron que el 51% de las personas contestó que cree que el virus fue creado en un laboratorio a propósito.

Pero un dato interesante que descubrieron en la investigación es que a pesar de que los discursos conspiracionistas estuvieron presentes en las manifestaciones anticuarentena, del del 51% que cree en esos discursos, la mayoría de casi el 60%, estaba de acuerdo con las medidas que el gobierno tomó para combatir la pandemia y estaban dispuestos a vacunarse

Una carta de confianza a la ciencia

El comportamiento social del virus se estudia a través de las estadísticas, que arrojan los resultados de los datos que se recaban día a día y que luego se analizan. La estadística desde un punto de vista, puede proteger a la población, le puede advertir de un peligro potencial, por ejemplo puede anticipar que se saturará el sistema de salud. Pudiendo de la misma forma y a través de los datos científicos, estimar que herramientas o acciones son efectivas o no, para combatir ese peligro.

Afortunadamente, el desarrollo de la ciencia y la tecnología gracias al esfuerzo de miles de hombres y mujeres a lo largo de los siglos, le permite hoy al mundo enfrentar esta pandemia con otras herramientas. Los ciudadanos actuales del planeta, gracias al conocimiento, seguramente podrán disminuir el sufrimiento con respecto a la suerte que corrieron los habitantes de la tierra en pandemias anteriores, hace cientos de años.

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