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Aníbal Pachano sobre su adicción: “La cocaína es oscura, tardé mucho tiempo en salir”

El artista pasó por “Seres libres”, el ciclo que conduce Gastón Pauls donde diferentes personalidades públicas comparten sus reflexiones acerca de cómo transitaron distintas adicciones y su posterior recuperación.

Este fin de semana en una nueva emisión de “Seres libres”, el ciclo conducido por Gastón Pauls que recibe cada semana a distintas figuras públicas para hablar sobre sus adicciones, esta vez el invitado fue Aníbal Pachano quien contó su vínculo con la cocaína.


El bailarín, coreógrafo y director se sumó al ciclo de Crónica TV para compartir su experiencia y aseguró: “La adicción tiene que ver con la ansiedad, con situaciones de vida”.

A lo largo de la charla, Pachano contó cómo su entorno familiar fue fundamental para introducirlo indirectamente al universo de la dependencia. “Mi papá era adicto al cigarrillo y al alcohol, y creo que esas cosas se van trasmitiendo. Yo empecé a fumar a los 14 años haciéndome el gracioso, y terminé fumando dos atados diarios. Era una nicotina que caminaba”, señaló el artista.

Además, luego indicó que su adicción al trabajo también se inició a temprana edad, cuando tuvo que salir a buscar ingresos para ayudar en su casa. “Yo trabajo desde los 12 años. Mis viejos habían perdido absolutamente todo, entonces yo tenía la responsabilidad de salir a laburar porque mi viejo era muy grande”, precisó.

“Trabajar, ir al colegio, tener dos laburos para tener que bancarme y estudiar, también me generó una obsesión. Y esa obligación que yo tenía de devolverle todo lo que me habían dado de alguna manera”, reflexionó.

En relación a su papá, agregó: “No me gustaba el juego porque mi viejo era un jugador de cartas y de póker, siempre perdía todo. Firmaba cheques en blanco, o sea que siempre fue como la pérdida la adicción”.
Respecto a su vínculo con diferentes sustancias, Pachano aseguró que su gusto por el alcohol nunca se transformó en algo problemático en términos de adicción. “Nunca fui borracho. Pero sí tomaba. En una época del éxito tomaba champagne pero lo mezclaba con una gaseosa transparente. Decía que no pasaba nada pero en realidad me estaba transformando en un adicto y eso me iba a provocar una diabetes”.

Probé marihuana a los 21, 22 años y me acuerdo que fue una sensación maravillosa”, aseguró después. “Me ponía creativo, no melancólico, todo lo contrario a lo que dicen y a lo que explican. Fumé porro como fuma todo el mundo, no soy careta y lo digo. No me gustaba fumar solo, fumaba en situaciones sociales, muy pocas veces en mi casa fumé solo”, añadió.

“Si yo no compartía y no tenía un momento, no me ponía creativo. Y a mí lo que me provoca la marihuana es que me abre la cabeza. Eso es lo que me pasó, me liberó”, indicó.

Mientras se seguía “metiendo en el laburo”, Pachano probó la cocaína. “Creo que es una de las drogas más adictivas y más dañina”, afirmó, y señaló: “La resaca en el tiempo se va haciendo problemática”.

“Me llevaba a la nada, porque no lo necesitaba en sí, pero creo que tapaba algo. Yo creo que la droga tapa una situación que no querés ver”, concluyó en la primera parte del programa.

“La cocaína es negra, es oscura”, dijo después, al momento de empezar a relatar su problema con la sustancia en cuestión. “En un momento empecé a sentir una necesidad de hacer algo que no me llevaba a ningún lado. No era que me conectaba con algo divertido, sino que me conectaba con una parte oscura. Me empecé a dar cuenta de que me deprimía, que me enmudecía. No era la sensación de la marihuana”, añadió.

“Tardé mucho tiempo en salir. En el medio del éxito me vi en una soledad enorme, me empecé a sentir mal, con angustia, me ponía nervioso, a veces me peleaba. Ya soy caracúlico y enojón, y en realidad estaba enojado conmigo, ¿con qué necesidad estaba haciendo esa pavada?, pero no lo podía resolver”.

“Para las personas que escuchen o miren, sí se puede. Todo se puede”.


“Para las personas que escuchen o miren, sí se puede. Todo se puede”, expresó. “Tampoco fue un período larguísimo de vida, pero en ese período suceden muchas cosas, muchas cosas positivas”, añadió en relación a su recuperación. “Uno no deja de ser artista o buena persona por tener una adicción, ese es el mito oscuro de los otros”, agregó.

“El verano de 2017, ya me empecé a sentir mal. Físicamente estaba agotado, porque no descansaba, me dormía a las 6, 7 de la mañana, pero tenía una nota a las 10 y media y estaba espléndido. Y después no dormía siesta, seguía la rueda. Pero en la noche encontraba la oscuridad”, explicó.

“Tuve una situación física rara, que la había tenido como un anuncio y no me había dado cuenta. Me resbalaba varias veces, no recordaba canciones. Si no me ponían la letra no las podía cantar. Tenía un problema cognitivo”, precisó Pachano.

“Una noche a las 4 de la mañana dije: ‘esto se terminó, todo esto se terminó’. Me acuerdo que ordené mi casa, ordené los patos (algunos). De la misma manera que cuando me enteré que tenía HIV, en el 2000, que me conecté con una flor, y dije ‘la vida es eso, tiene color’. Y en este caso me conecté con el humor, si llegué hasta acá no era responsabilidad de nadie, más que de mí, y de esta tenía que salir como sea”, recordó.

Sobre el final, cuando Pauls le preguntó qué era la cocaína, el coreógrafo respondió: “Una porquería, que en la realidad es un adictivo que no te lleva a ningún lugar, más que a acelerarte, a despreocuparte, a no ocuparte de tu salud, de las cosas importantes que tenés en la vida”. “Me di cuenta que es pérdida, no es ganancia”, sentenció Pachano.

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