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Joan Manuel Serrat: «Mi relación con el público argentino fue apasionada desde el primer momento»

En una conferencia de prensa realizada Buenos Aires, el reconocido cantautor español habló sobre su gira despedida de los escenarios «El vicio de cantar», que durante noviembre lo llevará por varios puntos de la Argentina.

Cuando Joan Manuel Serrat pisó por primera vez la Argentina en 1969, no imaginó que su relación con este país se iba a volver tan especial y cercana. Hoy, 53 años después, el reconocido cantautor español regresa al suelo argentino para “colgar los botines” de los escenarios con su gira despedida “El vicio de cantar”, que lo llevará por el Autódromo de Rosario este sábado, el martes 8 por el estadio Mario Kempes de Córdoba y, entre el 19 y el 29 de noviembre, por el estadio del barrio porteño de Villa Crespo.

En la antesala del inicio de este recorrido por el país, Serrat brindó una conferencia este miércoles en un reconocido teatro de la Ciudad de Buenos Aires para hablar sobre este momento de su consagrada carrera musical. “Vengo a despedirme de los escenarios y no de la gente, ni del país, ni del cariño que nos ha unido en los últimos 60 años de mi vida”, comentó Serrat en la rueda de prensa que contó con la presencia de Filo.News.

Serrat durante una conferencia de prensa en el Teatro Astros de la Ciudad de Buenos Aires.

“Por haber vivido tantos momentos, me resulta imposible poder simplificar todo en un momento o lugar. Probablemente en Argentina sucedieron cosas muy importantes desde mis primeros programas por televisión a estos últimos conciertos de despedida y es una vida llena de situaciones, pero quizás la más espectacular fue el concierto que dimos en Plaza de los dos Congresos (en 1992) ante miles de personas, fue tan y tan lindo. Por suerte, mi vida ha sido afortunadamente muy satisfactoria personal y también artísticamente y no puedo destacar algunos momentos sin dejar al lado otros muchos”, manifestó el autor de grandes éxitos como “Mediterráneo”, “Lucía” y “Aquellas pequeñas cosas” sobre su relación con el país.

En cuanto a su vínculo con el público argentino, Serrat comentó: “Mi relación con el público argentino fue apasionada desde el primer momento. Había una relación juvenil muy clara y muy afectuosa. La relación fue cambiando con el tiempo debido a los primeros movimientos políticos fuertes en la Argentina como los militares y la represión. Mi relación con la gente se posiciona de acuerdo a lo que haga o a lo que ellos hacen o les pasa. Mi mirada sobre el país y la gente se ajusta a lo que va pasando. Mantengo una relación larga, que agarra varias generaciones y en la que nos une una confianza común. Por otra parte, hay una música, un artista y un ser humano que tiene mucho que ver con lo que le has ocurrido y les está ocurriendo”.

En línea con su relación con el suelo argentino, el oriundo de Barcelona no pudo evitar recordar su amigo Norberto Fontanarrosa, quien es un emblema en Rosario, ciudad en la que dará inicio al tour por la Argentina. “Mi casa está llena de cosas del Negro: dibujos, lapiceros, libros, lo tengo muy cerca, es un amigo que ha sido uno de los hombres más brillantes, más buenos y más generosos que es difícil arrancarlo de golpe. Es un recuerdo tan agridulce, su muerte fue de las más injustas que hubo, y la dignidad con la que la soportó fue tan ejemplar, que siempre que uno busca referencias, está él”, recordó.

“Al Negro lo conocí en el Mundial de España 1982. Fui al partido entre Argentina y Bélgica en Barcelona y lo vi desde la banca argentina, con Cesar Luis Menotti y con el equipo. Después de la derrota, el Flaco y yo nos fuimos a un bar y ahí estaba toda la colonia argentina derrotada, había mucho sufrimiento. Y acodado en la barra estaba el Negro Fontanarrosa”, aclaró Serrat ante la consulta de su primer encuentro con el humorista gráfico y escritor argentino.

Y añadió: “Ahí establecimos nuestra primera conversación, que no fue muy brillante porque él estaba deprimido. Él hablaba poco, pero lo hacía muy bien, y muy justo. Para el encuentro siguiente hubo que esperar hasta el año 83 que fui a Rosario”.

Al ser consultado por la decisión de su retiro, Serrat fue directo y aclaró: “El día que Sabina tuvo la mala fortuna de caerse cuando hicimos nuestra tercera gira de los Pájaros y sufrió un accidente grave, empezó una necesidad de aclarar el futuro o de alguna manera de ver dónde estaba parado. Con el accidente de Joaquín, se tuvo que suspender la gira y justo después de esto apareció la terrible pandemia que nos encerró en las casas y cambió nuestras vidas. Nos cerraron los teatros, como cerraron tantos lugares de trabajo, y eso fue acortando lo que podía ser la cotidianeidad en el oficio. Todo esto fue provocando un distanciamiento muy largo, ya que estuvimos un año y medio en estas circunstancias. Al ver toda esta situación, veía que el tiempo se me acortaba considerablemente y me plantee que quizá era un buen momento para decidir respecto a un futuro que todavía no se preveía. Dije en aquel momento que iba plantear mi vida profesional con una última gira cuando se pudiera y dejar este buen sabor de boca con mi oficio, con la gente, con la música y con todo lo que me ha ocurrido”.

Sin embargo, puso énfasis en que solo es su despedida de los escenarios. “He tomado esta decisión de retirarme del escenario, de dejar quizás la parte más divertida de mi la que requiere mayor disciplina, la más rigurosa. Solo he decidido dejar los escenarios, pero no pienso dejar de escribir, componer, vivir y amar”, enfatizó.

Con respecto a la carga emocional que tiene “El vicio de cantar”, Serrat reflexionó: “No he contado los conciertos que tengo, no he contado los que he hecho y no he contado los que me quedan por hacer. Es una actitud totalmente defensiva de mi parte, ya que esta gira está llena de trampas, de emociones, nostalgias, de un sentimiento de alejamiento de algo que fue importante en mi vida y que me ha hecho muy feliz. Llevó cada uno de los conciertos como el único que existe n cada uno de los conciertos canto como si fuera el único que existe. Cada día que subo al escenario canto canciones, muchas veces que tienen que ver con cada lugar en el que estoy, y mientras canto, las imágenes no dejan de aparecerse en mi cabeza”.

“Lo adjudico a los azares de la vida que han marcado los caminos. Yo realmente he hecho lo que me gustaba hacer. ¿Me he esforzado para hacerlo? No te sabría decir. He sido en general un profesional con un espíritu de trabajo. Siempre pensé que el esfuerzo era muy importante, pero también por encima de todo estaba ser feliz a mi manera. Por eso escogí el camino de la música y no el de la agencia o la universidad. Escogí la música porque me lo pasaba mejor. No pensé que duraría hasta hoy y tampoco pensé que no duraría hasta hoy. Yo iba a donde me llevaban los zapatos. La vida es una sorpresa continua que todo el tiempo te resitúa”, analizó Serrat sobre su decisión de dedicarse a la música.

Por último, puso el foco en sus canciones, su mayor legado. “Algunas han envejecido bien y otras han nacido bien porque no podemos referirnos solo a las canciones que tienen más de 40 años Hay algunas que no resistieron el tiempo y hay otras que por fortuna siguen vigentes y encontraron su piso. A su vez, hay otras que inesperadamente en la vida siguen en la actualidad. Las canciones nos unen, nos llevan a un tiempo pasado que volvemos a sentir para bien o para mal como propio. Nos devuelven alegrías y amarguras. Mi relación con mis canciones es bastante buena y las que dejo de tocar es porque no me gustan. Hay colegas que reniegan del éxito de sus canciones, como si fueran una maldición. A mí no me molesta cantarlas, lo que sí me molesta es cantar a disgusto”, cerró.

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