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El inyectable que le cambió la vida: le amputaron una mano por mala praxis

Nadia Alive es una joven riojana de 25 años, nacida en San Blas de Los Sauces, actualmente reside en la ciudad Patagónica de Caleta Olivia. Hace 10 años una enfermera le colocó un inyectable que le cambió la vida ya que los médicos no tuvieron otra opción que amputarle la mano. La víctima de mala praxis, mantuvo comunicación con Viva La Tarde para hablar de la lamentable experiencia que vivió

Ya pasaron 10 años del lamentable evento que le cambió la vida por completo, por mala praxis le tuvieron que amputar una mano. “Mi caso fue el 5 de abril del año 2011, yo concurrí al Hospital Dr. Osvaldo Polo, fui por un dolor de cabeza tipo 15 horas. Allí fui atendida por la Dra. Carolina Wamba y por una enfermera llamada Claudia Diaz”, relató.

“La doctora después de hacerme todo el chequeo, le indica a la enfermera que inyecte dipirona con dexametasona, una vez que la comienza a inyectar el dolor en el brazo fue automático. Sentía que me ardía, comencé a llorar, la enfermera al ver eso paró con el inyectable. Comenzó a sobarme, a friccionarme con alcohol y mientras lo hacía me decía que el dolor era común porque el líquido era fuerte. Después al ver que no mejoraba, me pusieron una botella de alcohol para que agarre, pero mi mano ya no respondía, la tenía amortiguada y no sentía los dedos”, añadió.

Ante la insistencia de su madre, que pidió la derivación a Capital, la joven fue derivada a Aimogasta, más tarde a la clínica del INCOR, donde pudieron reconstruir un poco el daño causado por el inyectable y luego de dos semanas lograron conseguir el traslado al Hospital Italiano de Buenos Aires. “Llegué y me comenzaron a hacer estudios, pensaron que me había agarrado la corriente por como tenía el brazo, después de unos días decidieron apuntar, porque si no lo hacían podía seguirme cruzando más arriba y podía perder todo el brazo”, expresó.

Sobre las causas: “Los médicos del Hospital Italiano me dijeron que la dipirona con dexametasona nunca pueden ir juntas porque se produce como un acido y todo lo que toca lo destruye. Eso y que la enfermera nunca colocó en vena, si lo hacía podía haberme matado, producir un paro”.

A su vez, reveló que quienes le causaron este daño siguen trabajando: “Nosotros pedimos que se le saque la matricula a la enfermera, pero nos dimos con que no contaba con matricula, no estaba recibida”, aseguró.

“Con el tema legal, el juicio al estado, mi tramite ya está en deuda pública. En estos momento estoy esperando que llamen porque tuve que hacerle un poder a mi mamá porque no puedo viajar. Una vez que concluya eso y pueda viajar, quiero comenzar con el juicio a la enfermera, necesito conseguir un abogado penalista que me quiera representar”, informó la joven.

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