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Asumió Lula Da Silva en Brasil: quién le colocó la banda presidencial, ante la ausencia de Bolsonaro

Dado que el presidente y vice de la gestión anterior se rehusaron a participar de la ceremonia, el nuevo gobierno optó por elegir a personas que representan al “pueblo brasileño”

Se resolvió el misterio. Ante la notoria ausencia del ahora expresidente Jair Bolsonaro, quien viajó a Estados Unidos el pasado viernes, un grupo de personas que representaban al “pueblo brasileño” cumplió con un rol que tradicionalmente debería haber protagonizado él y le entregó la banda presidencial a Luiz Inácio Lula da Silva.

La entrega tuvo lugar en la rampa del Palacio del Planalto alrededor de las 17, después de un traslado en el Rolls-Royce presidencial desde el Congreso, donde había jurado como presidente.

Entre las personas con las que llegó Lula a la rampa y estaban junto a él cuando recibió a banda presidencial había un niño, el cacique Raoni, un operarario metalúrgico y un hombre con parálisis cerebral.

Quien le puso la banda fue Aline Sousa, una mujer negra de 33 años, y cartonera desde los 14. Preside una red de cooperativas de cartoneras y es una de las articuladoras nacionales del movimiento.

El misterio en torno al paso de la banda presidencial comenzó luego de que el expresidente Jair Bolsonaro abandonara Brasil y confirmara que ni él ni su vicepresidente, Hamilton Mourao, participarían en la ceremonia de investidura.

El equipo encargado de la asunción sembró suspenso en los últimos días sobre la entrega de la banda. Tradicionalmente, el antecesor pasa la banda al elegido. La transmisión de la banda presidencial es sólo un acto simbólico. El único requisito es que el ganador de la elección jure respeto a la Constitución en el Congreso.

En las redes sociales, seguidores del PT comenzaron una campaña para que la exmandataria Dilma Rousseff entregara la banda, después del impeachment que la sacó del poder en 2016. Sin embargo, según los responsables de la transición, esta idea no fue tenida en cuenta.

La de hoy fue la primera vez desde 1985 que un presidente saliente no entregó la banda presidencial a su sucesor. Ese año, el último presidente de la última dictadura militar, el general Joao Figueiredo, se rehusó a participar en la ceremonia de investidura de José Sarney, quien recibió la banda de parte de un funcionario del Planalto, según reportes de época de O Globo.

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