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Lula empieza a usar chaleco antibalas tras el atentado en Río de Janeiro

La policía de Río de Janeiro informó que un hombre fue detenido en el momento por lanzar contra la plaza Cinelandia una botella de plástico con un explosivo de reducido impacto llena de excrementos que cayó cerca de una valla. Es el segundo ataque contra los seguidores del expresidente en menos de un mes.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, candidato favorito en las encuestas para las elecciones del 2 de octubre, comenzó a utilizar chaleco a prueba de balas durante un acto multitudinario celebrado anoche en Río de Janeiro, que estuvo precedido por un ataque con una botella con explosivos y excrementos que no hirió a nadie pero elevó las alertas sobre la seguridad en la campaña electoral.

Este fue el segundo atentado contra los seguidores de Lula en menos de un mes, luego de que esta semana fuera detenido un empresario ruralista militante del presidente Jair Bolsonaro en Uberaba, estado de Minas Gerais, por utilizar en junio pasado un dron que lanzó agrotóxicos contra el público durante un acto electoral.

«La política de Bolsonaro incentivó el odio y propone que la población se arme, con parapoliciales, la política del prejuicio. Vamos a disputar esta agenda no civilizatoria que está en una tensión permanente»
Reginaldo Lopes

El autor de la agresión en la plaza Cinelandia, del centro de Río de Janeiro, fue detenido anoche. André Dimitriu Alves de Brito, de 55 años, se había infiltrado en el acto con adhesivos a favor de Lula en sus ropas para lanzar una botella con un explosivo mezclada con excrementos hacia la multitud.

La policía divulgó que el detenido alegó que no tiene orientación política, pero que actuó por estar en contra de la polarización política del país entre Lula y Bolsonaro.

«La política de Bolsonaro incentivó el odio y propone que la población se arme, con parapoliciales, la política del prejuicio. Vamos a disputar esta agenda no civilizatoria que está en una tensión permanente», afirmó a Télam el jefe del bloque del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados, Reginaldo Lopes.

Lopes indicó que la seguridad de Lula se ha reforzado y apuntó que a partir de agosto, con la campaña oficialmete declarada, tendrá el respaldo de protección de la Policía Federal, como todos los candidatos a la presidencia.

Dirigentes del PT de Río de Janeiro confirmaron que Lula usó un chaleco antibalas, según el diario carioca O Globo.

En Río de Janeiro, donde selló públicamente su apoyo a la candidatura a gobernador de ese estado del profesor Marcelo Freixo, del Partido Socialista Brasileño (PSB), Lula salió al escenario con una camisa blanca tipo guayabera y por debajo un chaleco a prueba de balas.

«No comentaremos cuestiones de seguridad del expresidente», dijo a Télam un portavoz oficial de Lula, favorito a vencer en primera vuelta a Bolsonaro, de ultraderecha, ante la consulta por el uso del chaleco antibalas en el evento de Río.

La bomba casera tenía excrementos dentro de una botella y era una mezcla de pirotecnia utilizada en las fiestas juninas, las tradicionales celebraciones de San Juan que se extienden por más de un mes en todo Brasil.

«Queremos una rápida investigación sobre este ataque», dijo a periodistas el presidente de la Asamblea Legislativa de Río, André Ceciliano, candidato a senador del Partido de los Trabajadores en las elecciones de octubre.

En su discurso, Lula no habló del ataque con el explosivo casero, pero hizo hincapié en la lucha contra el clima de violencia.

Alerta por la seguridad

La seguridad de Lula preocupa a los coordinadores de la campaña del PT, a raíz de las amenazas que el expresidente viene sufriendo desde que fue liberado tras pasar 580 días preso por la Operación Lava Jato, en una causa anulada por la Corte Suprema por manipulación y animosidad política.

El 27 de junio, Lula y su candidato a vice, el exgobernador paulista Geraldo Alckmin, lanzaron las directrices del programa de gobierno en un acto en el Hotel Intercontinental, en el exclusivo barrio de Jardins, en San Pablo.

En medio de un discurso, un bolsonarista llamado Caíque Mafra, un ultraderechista católico, sorteó la seguridad y se acercó a Lula para insultarlo a los gritos, lo cual volvió a encender las alarmas en el equipo de seguridad.

Para el senador Randolfe Rodrigues, uno de los coordinadores de la campaña de Lula, gran parte del aliento a estos ataques provienen de Bolsonaro, que ha repetido que el expresidente «no puede salir a la calle».

En marzo de 2018, un mes antes de que fuera enviado a prisión, el ómnibus en el que viajaba Lula fue baleado en el interior del estado de Paraná.

Lula tiene, por ley, una custodia permanente de la que gozan todos los expresidentes.

En tanto, la Policía Federal designó al equipo de comisarios encargados de la seguridad de Lula, algo obligatorio para cada candidato.

El coordinador del equipo es el comisario Andrei Rodrigues, quien integró el equipo de seguridad de la candidatura de Dilma Rousseff en 2010 y fue secretario extraordinario de Seguridad en el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos Río 2016.

En septiembre de 2018, Bolsonaro fue víctima de un atentado con cuchillo en Minas Gerais, en un episodio que lo alejó de la campaña electoral y elevó su popularidad, que lo llevó luego a vencer en segunda vuelta.

El autor, Adelio Bispo, fue declarado inimputable por problemas mentales y está internado, imposibilitado por la justicia de atender a la prensa.

El actual presidente, que marcha segundo en las encuestas, alienta el fantasma del fraude en su contra en las elecciones del 2 de octubre.

En la noche del jueves, en su programa por Facebook, Bolsonaro dijo que no buscará un movimiento de no reconocimiento del resultado como lo hizo Donald Trump a comienzos de 2021, cuando sus seguidores invadieron el Capitolio en Estados Unidos.

«Ustedes saben lo que está en juego, saben cómo se deben preparar, no para un nuevo Capitolio, nadie quiere invadir nada, pero sabemos lo que tenemos que hacer antes de las elecciones», dijo en un mensaje dirigido a sus seguidores.

Bolsonaro respondía así al jefe del tribunal electoral, Edson Fachin, quien había advertido en Washington que en Brasil puede ocurrir algo peor que la reacción de los trumpistas ante la derrota ante Joe Biden.

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