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Para contener la inflación: la respuesta de los bancos de EEUU ante el aumento de las tasas de interés

Las entidades bancarias de inversión pasan dificultades, pero los préstamos de consumo se mantienen… por ahora.

La Reserva Federal de Estados Unidos.

En enero, los pronósticos de los inversionistas indicaban que la Reserva Federal aumentaría las tasas de interés al 0,75 por ciento para finales de este año. Desde entonces, las expectativas han cambiado radicalmente: al concluir junio, los mercados ajustaron esa cifra al 3,5 por ciento para finales de 2022. Este cambio en las expectativas es mucho más amplio que el desplazamiento real de las tasas de interés, que han subido 1,5 puntos porcentuales.

El impacto de esta dualidad (que las expectativas dieron un enorme salto, mientras que la realidad solo dio un saltito) se hizo evidente los días 14, 15 y 18 de julio, cuando los seis bancos principales de Estados Unidos, Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Morgan Stanley y Wells Fargo, presentaron sus resultados para el segundo trimestre.

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Las actividades bancarias basadas en expectativas (dirigidas por los hábiles banqueros que asesoran a las empresas en sus enormes inversiones corporativas, como fusiones y adquisiciones, y les ayudan a salir a bolsa o emitir deuda) experimentaron un trimestre tumultuoso. Los ingresos generados por la banca de inversión se desplomaron un 41 por ciento con respecto al ejercicio anterior para Goldman, un 61 por ciento para JPMorgan y un 55 por ciento para Morgan Stanley. Los bancos de inversión que otorgan préstamos para financiar acuerdos han tenido una época especialmente difícil.

Todos los bancos registraron pérdidas en sus “libros de préstamos puente”, la cartera de préstamos que todavía no han colocado entre los inversionistas, pero que ya convinieron en otorgar en relación con fusiones o acuerdos de capital de inversión. Esta corrección valorativa a la baja produjo más de 1000 millones de dólares en pérdidas para los mayores bancos.

Otros movimientos y sus resultados:

El negocio de operaciones bursátiles de los bancos de inversión tuvo un mejor desempeño. Se trata de operaciones que por lo regular son volátiles, con una tendencia a dar buenos rendimientos en periodos de caos y malos resultados en épocas de calma. Los ingresos de estos mercados aumentaron un 21 por ciento con respecto al ejercicio anterior para Morgan Stanley y un 32 por ciento para Goldman, gracias a la confusión generada en el mercado de valores de renta fija por el comportamiento de los inversionistas en preparación para las tasas más elevadas.

La energía es lo que más aumentó en Estados Unidos. (Foto: EFE/Justin Lane)Por: EFE Servicios

Curiosamente, el negocio de banca personal, que por lo regular es calmado, explotó. En las fases tempranas de un ciclo contractivo, los banqueros ven un alza en los ingresos netos por intereses derivados de préstamos comerciales y de tarjeta de crédito, por ejemplo, pues todavía no se ve afectado el interés por ellos. Sin embargo, el buen desempeño del trimestre pasado fue inusual: se disparó la demanda de préstamos, aunque las tasas eran un poco más altas.

La combinación del aumento en la cartera de préstamos y las tasas más elevadas provocó un salto en los ingresos netos por intereses. Bank of America registró un crecimiento del 22 por ciento en este rubro con respecto al ejercicio anterior, mientras que el registrado por Citi fue del 14 por ciento.

El gasto de consumo con tarjetas de crédito aumentó un 18 por ciento en Citi y un 28 por ciento en Wells, por lo que se elevaron los saldos de las tarjetas. La reacción de los clientes ha sido “gastar por desquite” en viajes y salidas a comer (el gasto en esas categorías se disparó un 34 por ciento con respecto al ejercicio anterior en JPMorgan) y reducir el gasto en bienes, como ropa y reparaciones en el hogar, segmentos que disminuyeron en porcentajes de dos dígitos en Wells.

La banca comercial también tuvo un buen desempeño. “Nunca habíamos visto un mejor desempeño en el crédito comercial, en ningún otro momento, en toda la vida”, comentó Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan, en la teleconferencia con inversionistas de la firma.

El resultado de esta variedad de comportamientos, con un extraordinario crecimiento de los préstamos, un fuerte gasto en tarjetas de consumo y buenos ingresos por operaciones bursátiles, pero un desplome en la emisión de bonos y la financiación de acuerdos, fue un trimestre mediocre para Goldman y Morgan Stanley, cuyos ingresos totales bajaron un 23 y un 11 por ciento, respectivamente, con respecto al ejercicio anterior.

Las instituciones en que la banca personal representa una mayor proporción de sus negocios tuvieron mejores resultados. Los ingresos de Bank of America aumentaron un seis por ciento con respecto al ejercicio anterior, y los de Citi, un 11 por ciento.

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La interrogante es qué pasará cuando las expectativas se conviertan en realidad. Es poco probable que continúe la bonanza de la banca personal: llegará el momento en que la inflación alta y las elevadas tasas de interés les marquen el alto a los consumidores.

Los banqueros de JPMorgan y Wells consideran que los hogares de menores ingresos ya comenzaron a dar indicios de un gasto más limitado. Charlie Scharf, director ejecutivo de Wells, hizo notar que el gasto con tarjetas de crédito solo aumentó un tres por ciento con respecto al ejercicio anterior para los clientes que recibieron cheques de estímulo (es decir, aquellos cuyos ingresos están por debajo de los 75.000 dólares).

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El rápido crecimiento de los préstamos corporativos tampoco parecer ser una señal de solidez en los negocios, pues todo indica que se debió al caos en los mercados de deuda. Jane Fraser, directora ejecutiva de Citi, les informó a los inversionistas que “los clientes han recurrido menos al financiamiento del mercado de deuda”. En Wells, el saldo promedio de los préstamos aumentó un 22 por ciento con respecto al ejercicio anterior; Scharf le atribuye este aumento a las “perturbaciones” en los mercados de capital, que impulsaron al alza la demanda de financiamiento bancario. Aunque las tasas de interés en los mercados de valores de renta fija han aumentado más rápido que las tasas aplicables a los préstamos bancarios, lo más probable es que se emparejen.

De cualquier manera, las tasas de interés en aumento y la firme demanda de préstamos constituyen, por ahora, una combinación afortunada para la banca personal. Los bancos centrales, en cambio, quizá las aprecien menos. Como señaló Brian Moynihan, director ejecutivo de Bank of America, en vista de toda esta actividad, en un contexto de bajo desempleo, “es evidente que se complicará el trabajo de la Reserva Federal”.

FUENTE: TN

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