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Alberto Fernández: “Suspendí las clases presenciales porque en 30 días aumentó un 200% el contagio de menores de 19 años”

Desde Rosario, una de las denominadas capitales alternas, el mandatario justificó la suspensión de clases presenciales por la alta circulación. Coincidió con “Pepe” Mujica: “Hay una Argentina que está enferma de odio y eso no ayuda en nada”.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, volvió a referirse al conflicto con la Ciudad de Buenos Aires por las clases presenciales, suspendidas por 15 días en el AMBA por el aumento exponencial de casos de coronavirus. 

«Cuando tomé la decisión de no seguir con las clases presenciales fue producto de haber visto que el crecimiento en 20 o 30 días de contagios en el AMBA de los chicos hasta 19 años era superior al 200 por ciento», explicó desde Rosario. 

El mandatario estuvo en la cuna de la bandera junto con el gobernador provincial, Omar Perotti, donde llevó adelante una reunión del gabinete federal, en el marco del proyecto de capitales alternas entre las que se encuentra Rosario.

«Llamo a los que saben y me dicen que, cuando ponemos en funcionamiento el sistema educativo, la circulación crece un tercio más y lleva virus encima», aseguró Fernández. 

La circulación producto de las clases presenciales fue el principal argumento esbozado por el gobierno para ordenar su suspensión por dos semanas, a pesar de que varios ministros destacaban que dentro del aula no se producían los contagios. 

El mandatario evocó una reconocida canción para cerrar su discurso y continuar con un llamado a los cuidados personales para evitar la propagación del virus: «Solo se trata de vivir».

Durante un extenso acto que incluyó discursos del gobernador Omar Perotti y de los ministros Eduardo “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero -entre otros-, Fernández retomó las palabras del ex presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica sobre el impacto de la “grieta” en la sociedad. 

“Dijo algo que me duele, pero es verdad. Hay una parte de la Argentina que está enferma de odio y el odio no ayuda a nada. El odio nos frena, el odio nos lleva a festejar la derrota del otro, no el triunfo de uno. Y eso no sirve para nada en este momento en el que estamos viviendo un tiempo en el que tenemos que golpear puertas para buscar vacunas”, sintetizó. 

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