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Ofensiva contra la Corte: el oficialismo avanza en el Senado pero complica el escenario en Diputados

La avanzada cristinista para modificar el máximo tribunal tensiona aún más la relación con la oposición y aliados. La reforma del Consejo de la Magistratura queda más lejos en la Cámara Baja. El kirchnerismo duro prepara una nueva marcha contra la Justicia.

Cristina Kirchner, en una de las sesiones del Senado (Foto: NA - Juan Vargas).

El kirchnerismo acelera a fondo en su ofensiva contra la Corte Suprema. El miércoles, el Senado abrirá el debate para reformar el máximo tribunal y modificar su número de integrantes. Comenzaron las negociaciones y el oficialismo tendría los votos para aprobar un proyecto en las próximas semanas, pero se enfrenta a otro fracaso posterior en Diputados.

En paralelo, la jugada cristinista en la Cámara Alta dificulta aún más la posibilidad de que la Cámara Baja sancione la reforma del Consejo de la Magistratura. Mientras tanto, se viene otra marcha K a Tribunales contra la Corte Suprema.

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Al igual que 1° de febrero pasado, los sectores más duros del kirchnerismo, encabezados por el juez federal Juan Ramos Padilla y el dirigente social Luis D’Elía, comenzaron a convocar a una nueva protesta, el próximo 24 de mayo, para exigir la renuncia de los cuatro miembros del máximo tribunal, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda. Denuncian un golpe institucional luego de que Rosatti asumiera la presidencia del Consejo de la Magistratura.

Senado: el Frente de Todos avanza con las negociaciones para darle media sanción a una reforma de la Corte Suprema
El anuncio surgió del ahora dividido interbloque del Frente de Todos, comandado por José Mayans: el Senado, donde manda Cristina Kirchner, tiene previsto convocar este miércoles a un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales, encabezada por el jujeño Guillermo Snopek, y de Justicia y Asuntos Penales, liderada por Oscar Parrilli, uno de los hombres más cercanos a la vicepresidenta.

Según informaron fuentes de la Cámara Alta, no se tratará de un tratamiento exprés, sino que podría extenderse durante varias semanas y contaría con la participación de “especialistas” invitados.

El oficialismo tomará como base el proyecto ya presentado por el senador por San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, que apunta a elevar a 9 el número de integrantes de la Corte Suprema. Hoy está establecido que el máximo tribunal tenga cinco miembros, aunque solo cuatro están en funciones desde el año pasado por la renuncia de Elena Highton de Nolasco.

En la conversión del Frente de Todos en un interbloque de dos bloques, Rodríguez Saá quedó en la bancada Unidad Federal que conduce Mayans. Una señal, por otra parte, de que la ofensiva cuenta con el respaldo de todo el espacio oficialista y no solo del sector que responde directamente a Cristina Kirchner, ahora nucleado en un bloque bajo el nombre de Unidad Ciudadana.

Esto no significa que la reforma que pretende el oficialismo busque llevar el número de integrantes de la Corte a 9. De hecho, el senador cristinista Oscar Parrilli opinó hace unas semanas que deberían ser más de diez.

Deberá negociar. Para aprobar cualquier norma en el Senado, el Frente de Todos necesita tener sentados en sus bancas a sus 35 integrantes y conseguir el acompañamiento de 2 aliados más para llegar a los 37 votos necesarios.

Puede elegir entre tres senadores. La misionera Magdalena Solari Quintana, que funciona como un apéndice del oficialismo y su voto suele estar garantizado; el rionegrino Alberto Weretilneck y la riojana Clara Vega.

Vega tiene su propio proyecto, que no apunta a la modificación del número de integrantes, sino a mecanismos de paridad de género entre los jueces, algo que, por otra parte, ya incluye el proyecto de Rodríguez Saá.

Weretilneck, que tiene sus propias rencillas con la Corte Suprema, ya había presentado en el pasado un proyecto para reformar el máximo tribunal, pero la iniciativa perdió estado parlamentario. Presentaría uno nuevo para el debate que se abre en el Senado y propondría una Corte con 13 miembros, con mayor representación “federal” de los integrantes. Una vez más, un punto que también plantea el proyecto de Rodríguez Saa.

En ambos casos, el oficialismo no tendría grandes dificultades para negociar un proyecto consensuado e ir al recinto con el apoyo de los tres aliados y superar los 37 votos. Es decir, el Frente de Todos podría darle media sanción en unas semanas a la reforma de la Corte Suprema.

El problema surgirá en Diputados, como sucedió con la Reforma Judicial, la reforma del Ministerio Público Fiscal (el jefe de los fiscales) y, ahora, con la reforma del Consejo de la Magistratura, es decir, con los tres proyectos judiciales que impulsó el oficialismo desde que llegó al poder y jamás pudo sancionar.

Hay otro punto que suma inviabilidad a la ofensiva: eventualmente, nombrar un juez de la Corte requiere dos tercios de los miembros presentes del Senado, un número que no tiene nadie.

La reforma del Consejo de la Magistratura, cada vez más trabada en Diputados
La decisión de Cristina Kirchner de reimpulsar una reforma de la Corte Suprema fue una respuesta al fallo del máximo tribunal que declaró la inconstitucionalidad del funcionamiento del Consejo de la Magistratura y terminó con Horacio Rosatti asumiendo la presidencia del organismo.

Fue solo una parte de la respuesta oficialista: en una jugada polémica, el oficialismo dividió el bloque para quedarse con uno de los dos nuevos representantes del Congreso para la Magistratura, Cristina eligió a un senador camporista (Martín Doñate) y llevó la tensión con la oposición a nuevos máximos.

Ambas maniobras en el Senado fueron seguidas con atención en la Cámara de Diputados. En la Cámara Baja, el oficialismo no cuenta con los votos necesarios para aprobar la reforma de la Magistratura que tiene media sanción en el Senado, y con la que el Frente de Todos buscó superar el fallo de la Corte Suprema. La iniciativa apunta a dejar a Horacio Rosatti afuera del organismo encargado de elegir y sancionar a los jueces.

La semana que viene, la Cámara de Diputados -tras un mes y tres semanas de demora- comenzará a constituir la mayoría de las comisiones parlamentarias. Se trata de una situación inédita para un año no electoral: el trabajo en la Cámara Baja estuvo prácticamente paralizado desde el inicio de las sesiones ordinarias, fuera de la aprobación del acuerdo con el FMI.

Sin embargo, entre la docena de comisiones que serán conformadas en los próximos días, no se encuentran dos claves: Asuntos Constitucionales y Justicia. Se trata de las dos que deben tratar eventualmente el proyecto de reforma de la Magistratura.

El oficialismo acusa a Juntos por el Cambio de no designar a sus integrantes. Sin embargo, distintos bloques de la oposición, y no solo de Juntos por el Cambio, señalan que la conformación de las comisiones se encuentra trabada exclusivamente por la interna del Frente de Todos, que recrudeció en la última semana tras los cruces entre Sergio Massa y Germán Martínez.

Aun con las comisiones funcionando, el oficialismo sigue sin los votos y, a no ser que modifique el proyecto venido del Senado, no los conseguirá. Uno de los apoyos que necesitaría sería el del Interbloque Federal, integrado por 9 diputados peronistas y socialistas.

Allí advierten a TN que la jugada K en el Senado cayó pésimo y no hay buenas condiciones para llegar a un acuerdo. Nadie quiere quedar pegado. También señalan que el 100% de los integrantes del interbloque considera que la Corte Suprema debe integrar el Consejo de la Magistratura, y la mayoría cree que además debe presidirlo.

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