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Por la alta inflación, la cantidad de billetes de $1000 se multiplicó casi por seis en los últimos dos años

La Casa de la Moneda imprimió los papeles de mayor denominación frente a la aceleración de precios e incluso debió importarlos de España y Brasil. El dato se desprende del informe que envió Juan Manzur al Congreso.

“Todos me pagan con $500 o $1000. Me compran un chicle y me matan con el cambio”, se lamenta un kiosquero del barrio porteño de Belgrano mientras repasa con la vista el interior de la caja registradora del local. La escena, que podría repetirse en cualquier otro comercio, refleja en realidad la pérdida del poder de compra que trae aparejada la aceleración de precios. A gran escala, este fenómeno también se puede observar en las cifras oficiales que muestran, por ejemplo, que la circulación del billete de $1000, el de mayor denominación, se multiplicó casi por 6 en los últimos dos años.

Según se desprende del último informe que envió el jefe de Gabinete, Juan Manzur, al Congreso, entre el 31 de diciembre de 2019 y el 1° de agosto de 2022, la cantidad de billetes en circulación pasó de 5443 millones a 7463 millones: es decir en ese período se emitieron más de 2019 millones de papeles.

Si se observa en detalle, cada denominación fue escalando acorde al crecimiento de su valor: mientras el billete de $5 salió del mercado en los primeros meses de 2020, se incrementó la impresión de los billetes de $200, $500 y $1000.

En el caso del papel de mayor denominación, para 2020 había más de 372 millones de unidades en circulación, mientras hasta el mes pasado había más de 2215 millones.

Es decir, que la cantidad se incrementó casi por seis. O, dicho de otro modo, que se imprimieron más de 1843 millones de billetes de $1000 en apenas dos años.

Las series de $200 y $500 también se incrementaron en los últimos dos años. En el primer caso, la circulación pasó de más de 393 millones de unidades a más de 497 millones, es decir, una suba de 26,29%; en tanto del de $500 había más de 857 millones de unidades en 2020 contra los 1334 millones actuales. Esto es, un 55,59% más.

Por la alta inflación, la cantidad de billetes de $1000 se multiplicó casi por seis en los últimos dos años

Como contrapartida, el billete de $10, hoy el de menor denominación, tuvo una caída de 3,07% en su circulación en los últimos años. Lo mismo sucedió con el de $100, que pasó de contar con más de 2482 millones de unidades hace dos años y ahora hay más de 2327 millones, un 6,23% menos.

Sobre este punto, aclararon en el Banco Central (BCRA), casi el 30% de la masa de billetes de $100 está en el tesoro de entidades del sistema y no ingresa en circulación salvo casos “extraordinarios”, ya que las personas requieren más billetes de $500 o de $1000.

Más billetes de alta denominación, pero que no alcanzan
Ahora, ¿por qué se imprimen los papeles de mayor valor? Porque ante la suba de los precios, los pesos alcanzan para comprar cada vez menos. “Al no haberse emitido un billete de mayor denominación, con la inflación, los más chicos casi no se usan”, explicó a TN Martin Vauthier, economista y director de Anker.

“Sin nuevos billetes termina pasando que los que eran de ‘denominación mediana’ y que se usaban más que nada para las transacciones diarias pasaron a ser de baja, y los que eran de ‘alta denominación’, como el de $1000, ahora pasan a ser ‘medianos’”, graficó. Y destacó dos usos para el billete de mayor denominación: para las compras del día a día o para realizar pagos más importantes, para lo que se requiere una gran cantidad de billetes.

Cada vez se necesitan más billetes
La Casa de la Moneda, encargada de imprimir el dinero físico que llega a la calle, no pudo cubrir la alta demanda requerida para este 2022. Augusto Ardiles, que hasta mediados de 2020 fue director de esa sociedad estatal, detalló en diálogo con TN, que la capacidad productiva del organismo ronda los 700 millones de billetes al año, aunque podría llegar a los 900 millones si se lleva al máximo posible.

Pero ante la imposibilidad de saldar la necesidad del efectivo, se hicieron dos subcontrataciones a la Casa de Moneda de Brasil y a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España para importar billetes. De Brasil se recibieron más de 257 millones de billetes, para los que se pagaron más de $3051 millones, y de España llegaron 69 millones de billetes, que costaron más de $638 millones.

¿Por qué no se emite un billete de mayor denominación?
En este contexto, se abre un debate: ¿por qué no se emite un billete de mayor denominación? Por un lado, en el Banco Central hablan de promover la inclusión financiera y el uso de los medios de pago electrónicos, también para que los pesos se mantengan dentro del circuito formal de la economía. “Deberíamos avanzar mucho más hacia lo digital y que los billetes empiecen a perder presencia”, reflexionan en un despacho oficial.

Sin embargo, reconocen por lo bajo, que imprimir dinero de mayor valor sería una manera de sincerar los altos índices de inflación.

Por el momento, imprimir billetes más grandes no está entre los proyectos del corto o mediano plazo de la entidad que comanda Miguel Pesce. Incluso, la semana pasada el directorio del Central avanzó en la contratación de los insumos para comenzar el proceso productivo de la nueva familia monetaria que anunció Alberto Fernández. En esta nueva serie, que estiman podría llegar a las calles en marzo, también los billetes solo llegan hasta $1000.

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