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Provincia por provincia, los impuestos se pagan en las boletas de luz: representan hasta un tercio del total

Los servicios públicos suelen ser buenos “recolectores” de recaudación para las provincias y los municipios porque es difícil que los usuarios dejen de pagarlos.

Aumentan las tarifas ¿y bajan los impuestos? La pregunte se repitió en los últimos días, cuando se oficializó el nuevo esquema de segmentación y quita de subsidios para luz y gas en todo el país. Es que, según la provincia, gran parte de la boleta que se paga -hasta un 36%- corresponde a gravámenes nacionales, provinciales y municipales.

En algunas boletas de distribuidoras de zonas del interior se contabilizan hasta 17 ítems entre el IVA, que es nacional, los impuestos provinciales y las tasas municipales, según datos del sector privado energético a los que accedió en exclusiva TN.

¿Por qué es muy difícil que la presión impositiva en las tarifas afloje, a pesar del esfuerzo que tendrán que hacer los ciudadanos con el aumento que sentirán en los bolsillos por la quita de subsidios? “Las boletas se usan como ‘agentes de recaudación’ porque con eso las provincias y municipios se aseguran fondos: nadie deja impagas las boletas de luz y gas”, explica Julián Rojo, del Instituto Mosconi.

En el mismo sentido, Emilio Apud, exsecretario de Energía y director de Apud & Asociados, explica que al aumento de las tarifas terminará beneficiando algunos impuestos que son porcentajes sobre el valor final. “Todos necesitan dinero de cualquier lado, no van a ‘hacer la heroica’ de bajar los impuestos sobre las tarifas: es una de las pocas fuentes de recaudación [que tienen los gobiernos]”, señala.

El temor a que le corten el servicio deja a los niveles de morosidad muy bajos en la mayoría de los casos. Eso abona un terreno preparado para que los tres niveles de gobierno recolecten un poco en cada factura.

Carga tributaria pesada en las boletas de luz: llega hasta 36% del valor final
En un informe elaborado por la consultora Energía.ai, donde se estudia la dispersión federal en tarifas eléctricas, se puede inferir que gran parte de la diferencia de precios que hay entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano con el resto del país es, en primer lugar, por los gastos de distribución, y en segundo lugar, por los impuestos nacionales y provinciales. El documento no tiene en cuenta tasas municipales.

De esa manera, la carga impositiva más alta se encuentra en Entre Ríos (36% del precio final); seguida por Santiago del Estero (29%); Córdoba (27%); Chaco y la provincia de Buenos Aires (24% cada una).

Del otro lado, entre las cargas tributarias más bajas se encuentran La Pampa (19%); Formosa y Misiones (17% del valor de la factura final). Los porcentajes no guardan relación directa con el valor total de la boleta, porque también inciden los costos de distribución.

De esa manera, las tarifas más caras a junio de 2022 estaban en Neuquén, Entre Ríos y Córdoba, con valores que rozan o superan los $5000.

Doble aumento: se paga más tarifa y más impuestos
La quita de subsidios genera “una suba del valor de la factura por dos vías: por la mayor tarifa y por más tributos, dado que hay una mochila tributaria proporcional”, explicó el economista Nadin Argañaraz, de Iaraf, desde su cuenta de Twitter.

Argañaraz dio detalles sobre cómo se compone la carga tributaria de las facturas: en la carga total, 27% corresponde a Nación, 34% a la provincia y 38% a los municipios.

“De una factura actual de $100, $73 es tarifa pura y $27 son tributos indirectos. Si la quita de subsidios implicase una suba del 50% de la tarifa, la nueva factura sería de $150 ($109,50 tarifa y $40,50 tributos)”, detalló.

Cuántos impuestos se pagan en cada factura de luz
La ecuación de la presión impositiva empeora si se suman las tasas municipales, que el estudio de Energía.ai no contempla porque no los considera impuestos.

Sin embargo, las tass municipales agregan costo a cada factura y llegan a significar hasta el 48% del monto total, es decir, 12 puntos más que si solo se tuvieran en cuenta los impuestos nacionales y provinciales.

Según datos del sector privado, entonces, todas las facturas pagan el 21% de IVA a nivel nacional y luego van sumando ítems provinciales. Algunos de esos gravámenes van a los bomberos, a la electrificación rural, a las energías renovables y a la obra pública, entre otros destinos. Además, se suma Ingresos Brutos en algunos casos.

La lista se hace mucho más larga si se suman tasas municipales. La mayoría recolecta fondos para el alumbrado público.

Hay excepciones: por ejemplo, en una factura que paga un consumidor en la provincia de Santa Fe se suman ítems que contribuyen a pensiones y jubilaciones y controles de medidores, entre otros destinos.

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