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Un policía mató a un joven de 16 años en Miramar

Se trata de Luciano Olivera, quien después de jugar al fútbol, se fue a escuchar música con los amigos y cuando volvía a su casa a bordo de su moto se produjo el fatal desenlace. Los efectivos brindaron una confusa versión de los hechos: el acusado afirmó que se le escapó el disparo. La fiscal Ana Caro investiga el episodio. El caso de «gatillo fácil» tomó grandes repercusiones y se produce a sólo unas semanas del crimen de Lucas González

En la madrugada de hoy, Luciano Olivera, un joven de 16 años, murió tras una persecución de la Policía Bonaerense donde fue baleado. El hecho, investigado por la fiscal Ana Caro, generó protestas en la ciudad que desembocaron en disturbios.

El sumario posterior elaborado por el Comando de Patrulla de Miramar asegura que a las 4 de la mañana un móvil intentó identificar a un joven a bordo de una moto Yamaha YBR de 125 cc color roja que se dio a la fuga al ser alertada en la zona de la plaza principal de la ciudad balnearia. Así, la moto fue interceptada por otro móvil del comando luego de una alerta radial. Cuatro efectivos lo ocupaban, con rangos de sargento, oficial y oficial inspector.

El caso de Miramar que conmocionó a la ciudad sigue avanzando y se dieron a conocer los primeros informes del parte policial sobre el efectivo que disparó. En este caso, se aclaró de manera inicial que el oficial todavía no fue indagado, pero se dio a conocer una primera declaración.

«Se me escapó un disparo», aseguró el implicado en la causa, que se encuentra detenido. Además de este detalle, el informe marca detalles sobre el caso ocurrido a las 4 de la mañana sobre un «NN masculino a bordo de moto tipo Yamaha YBR 125 CC de color roja, que se da a la fuga«.

Según el mismo parte, «en la calle 9, entre 34 y 32, es interceptado de frente por el móvil con dotación compuesta por tres inspectores (en el parte están identificados)». en ese caso, «uno de los 4 policías saca su arma y, según declara, ‘se le escapa un tiro'», que impactó en el torax de la víctima, que cayó al piso.

La versión de la Policía bonaerense suma nuevos detalles, ya que los otros efectivos presentes aseguran que el agente que mató a Luciano entró en shock y quedó detenido después de sufrir un ataque de nervios. Según se resolvió, el mismo permanecerá detenido y fue puesto a disponibilidad. 

Por otro lado, los amigos de la víctima contaron que el chico «se asustó y se fue» y eso desató una persecución policial. Además, agregaron que existió una pelea previa en la que hubo gases lacrimógenos y podría chocar con lo informado en primera instancia por los efectivos.

Mientras se llevaron a cargo distintas manifestaciones, con algunos incidentes, la fiscal de la causa, Ana María Caro, se hizo presente en Miramar para continuar e iniciar una nueva investigación a un policía que asesina a un joven.

 “Era un pibe sano”, repiten los vecinos y conocidos del adolescente de 16 años que murió de un balazo en el tórax esta madrugada, disparo efectuado por un policía bonaerense. Fue un shock la novedad para sus familiares y vecinos, que reaccionaron con bronca y violencia contra los uniformados apenas confirmaron que tenían responsabilidad en el hecho.

Olivera, según coinciden las fuentes, jugaba al fútbol en el Club Once Unidos de Miramar. Sus compañeros y entrenadores llegaban esta mañana al escenario del crimen, conmovidos y con extremo dolor. “Si ayer estabas cantando y festejando con nosotros y hoy en un abrir y cerrar de ojos nos enteramos lo peor”, postearon desde la institución deportiva en sus cuentas de redes sociales.

Anoche mismo había estado jugando al fútbol con algunos de ellos en el prediode 23 y 6. Desde allí regresaba a su casa, al volante de una moto Yamaha 125 para la cual, por su edad, no tiene permiso para conducir. Se presume que esa situación podría haberlo llevado a intentar escapar del control policial.

“Acá en Miramar hay mucha droga, mucho porro, pero este pibe era sano, no andaba en nada de eso”, destacaron varios que lo conocían bien y lo lloraban, en medio de un común reclamo de justicia.

La referencia repetida a su perfil alejado a los vicios tiene que ver con un escenario social donde, según coinciden los vecinos, la comercialización y consumo de estupefacientes es moneda corriente y “a la vista de todos” en esta ciudad.

Olivera estudiaba en la Escuela de Enseñanza Secundaria N°1 de Miramar y vivía con su madre, su padrastro y una hermana de 8 años. Varios de sus tíos y primos fueron protagonistas del reclamo ante policías que derivó en un operativo de represión, con uniformados de fuerzas de infantería y disparos de balas de goma. Varios de aquellos familiares y allegados a la víctima resultaron heridos.

Por el hecho está detenido el oficial de la policía bonaerense Maximiliano González.

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