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Drogas, torturas y robos: el modus operandi del “viudo negro” que contacta a jóvenes por una app de citas

La semana pasada Pablo D’Elia contó que se contactó con un joven por medio de una app de citas, pero que tras ingresar a su departamento intentó drogarlo y ahorcarlo. Luego de que su caso saliera a la luz, al menos una decena de hombres relatoron que fueron víctimas de la misma persona.

Pablo D’Elia dio a conocer las imágenes del atacante que continúa libre y a veces asiste acompañado a las «citas» (Foto: captura de video).

El sábado 3 de septiembre Pablo vivió una escena de terror. Apenas unas horas antes había estado intercambiando chats a través de una aplicación de citas con un joven y esa noche iban a encontrarse, pero todo terminó de la peor manera: el hombre llegó con otro individuo y, en medio de la noche, ambos intentaron drogarlo y ahorcarlo.

Tras la viralización de su caso se destapó una olla impresionante de víctimas de este sujeto. Según denuncian, los contactaba a través de Grindr con un perfil simpático y luego los drogaba, los torturaba y desvalijaba. Pero no era todo, también, antes de irse se llevaba “souvenirs”: la foto de la mamá fallecida de una de sus víctimas, el dibujo de la sobrina de otra y recuerdos de algún viaje, eran parte del botín.

En los últimos días, Pablo D’Elia, el joven que logró huir de sus atacantes, se dedicó a buscar pruebas para que este agresor quede detenido. Sin embargo, nunca esperó encontrarse con tantos casos.

A las denuncias radicadas, que ya superan las 10 víctimas, se suman personas extranjeras que cuando estuvieron de visita por nuestro país se contactaron con el agresor. También hay quienes que por miedo o vergüenza no se animan a denunciar.

Una denuncia que destapó el accionar perverso del atacante:

“Hay 14 denuncias radicadas en distintas fiscalías. Actuaba muchas veces solo y otras con cómplices que van cambiando, no siempre es el mismo. Se contacta a través de la app con un perfil donde pone sus propias fotos y en el cual, hasta el miércoles pasado, después de estar detenido, seguía activo”, detalló

El acusado seguía conectado en la app. (Foto: Instagram/@pabloylasletras)

Una de las víctimas presentó una denuncia en la fiscalía 38 de la Ciudad de Buenos Aires el 15 de julio luego de que durante tres días el agresor lo mantuviera secuestrado. En ese tiempo lo drogó y apuñaló en distintas partes del cuerpo. “Se pasó plata de la cuenta de la víctima a su propia cuenta, con su nombre, apellido y DNI, entonces cuando lo detienen en mi causa, la fiscalía 38 ya tenía la información, pero lo que pasa es que conmigo se sorteó en otro juzgado y no unen las causas”, contó Pablo.

A partir de ahí los casos se fueron destapando. “Me escribieron personas de Estados Unidos, de México y de Brasil para contarme que cuando estuvieron acá de viaje se contactaron con esta persona. Uno de ellos, por suerte, cuando le insistieron de tomar la bebida, se dio cuenta y les dijo que tomaba vino. Entonces les pidió bajar para ir a comprar y cuando ya estaban en la calle los echó”, precisó.

“Siguen un mismo patrón”, explicó Pablo. “Conmigo utilizaron una botella de vodka que fue de la misma marca que usó con las otras víctimas. Ahí le meten clonazepam líquido”, contó y agregó: “En mi caso se puso los guantes negros y me ahorcó, ahora en las cámaras de seguridad se ve que los tenían, que después aparecieron en un tacho de basura de mi edificio”.

Tras esa situación, D’Elia realizó la denuncia en la comisaria primera y se encontró con que el día anterior un joven había denunciado al mismo agresor. “A él lo drogaron, lo golpearon, lo desvalijaron y estuvo internado en un sanatorio durante tres días. Fue a denunciar sin saber la identidad, porque la mayoría de los denunciantes no tiene la identidad del agresor, porque los bloquea y sigue buscando otras víctimas, entonces cuando yo decido hacerlo mediático para que se vean las caras de estas personas, ellos empiezan a reconocerlo y me contactan”, señaló.

Las denuncias radicadas y recopiladas por el propio Pablo comienzan en mayo. El 7 y 15 de julio otros dos jóvenes sumaron sus testimonios, el 25 de agosto se agregó una más y el 3 de septiembre Pablo realizó la suya. “El agresor es de Banfield y hay un caso en zona sur, pero se mueve por Retiro, Microcentro, Monserrat, Balvanera y luego hay un caso en San Miguel, otro en San Martín y siguen llegando más. Hay ocho denuncias radicadas en la Ciudad de Buenos Aires en distintas fiscalías y las demás en la provincia”, precisó. Pero nada de eso permitió que continúe detenido. “Salió de la comisaría y volvió a activar el perfil de Grindr”.

Un perfil siniestro y los “souvenirs” que se lleva de sus víctimas:

“Lo peligroso es el accionar que maneja: los desvalija, los golpea cuando están drogados y también se lleva por ejemplo; la foto de la madre muerta de uno, un cuadrito que le regaló la sobrina de 7 años dibujado con acuarela de otro. Es un comportamiento psicopático grave”, expresó Pablo.

Todos los denunciantes tienen un nombre distinto de las personas, Diego, Dante, son nombres distintos que les da, pero a uno solo le dio más data real: le contó que estudió para chef un tiempo, que le apasiona la cocina y que su sueño era irse a Grecia. “Hay un perfil social y después está todo lo otro, que es un violento, que le encanta torturar a la gente”, señaló D’Elia.

“A este chico lo despertaba cada tanto, le ponía un cuchillo en el cuello y le pedía cosas. Al que más le contó cosas de su vida personal es al que más torturó”, sentenció. “Con otros denunciantes se vieron más de una vez, en un lugar público, una plaza, y parecía una persona normal”, dijo el joven.

Hay al menos tres casos estuvieron internados por intoxicación grave, a quienes los médicos les dijeron que un solo sorbo de más y se morían. Una de las víctimas fue salvada por su exnovio, quien -como no contestaba el teléfono- llamó a una vecina, pudo saltar la pared y llegó a la casa. Allí lo encontró inconsciente y deshidratado.

El pedido para que sea caratulado “un crimen de odio”

Para D’Elia, el ataque perverso de este sujeto se trata de “un crimen de odio” por tratarse de víctimas que contacta a través de una app de citas gay. Además, pidió que quien haya sido víctima se anime a denunciar: “Cuantas más denuncias haya, más podemos ser testigos y se pueden vincular nuestras causas y así de esta manera la pena va a ser más grande. Lo que queremos es unir todas las causas o por lo menos ser testigos del otro”, explicó.

Pablo contó que no está viviendo en su casa y que tiene pensado mudarse. “Le arruina la vida a las personas. Está libre y no sabemos si no es una banda o si nos van a venir a buscar por denunciar”, concluyó.

FUENTE: TN

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