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Día Mundial del Medio Ambiente: las soluciones para que la minería de criptomonedas no contamine

¿Sabías que la red Bitcoin consume al año más energía que toda la Argentina? Grandes exigencias tecnológicas, alto consumo de electricidad y nuevas modalidad sustentables, las variables a considerar para que la movida cripto sea más amigable con el ecosistema.

El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este 5 de junio, pone en relieve la necesidad de tomar decisiones que permitan “vidas más limpias, ecológicas y sostenibles, en armonía con la naturaleza”, según señalan desde Naciones Unidas. En vista de ese propósito, en la edición de 2022 es atinado atender el crecimiento de las criptomonedas, a su impacto en la salud ambiental y a las alternativas de minería amigables con el planeta.

Día Mundial del Medio Ambiente 2022: ¿por qué se celebra el 5 de junio?
Antes de avanzar hacia el examen del vínculo entre las monedas digitales y el ecosistema, ¿cuáles son los propósitos de esta jornada y por qué se celebra cada 5 de junio? Según cuentan desde la ONU, organizador de la movida, en el año 1974 se estableció esta fecha en el calendario con el objetivo de sensibilizar acerca de la problemática ambiental y motivar a la población mundial al desarrollo sostenible.

La elección del 5 de junio no es casual. Ese día, pero en el año 1972, se celebró la Conferencia de Estocolmo, un encuentro de la ONU en el que se abordaron por primera vez diversas temáticas vinculadas al cuidado medioambiental y donde nació el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. En la edición 2022, el lema es “Una sola Tierra”. Para celebrar el 50° aniversario de esta jornada clave, Suecia vuelve a ser el país anfitrión.

Criptomonedas: claves para entender por qué contaminan
“La minería de criptomonedas contamina porque se utiliza mucha electricidad para que las máquinas hagan el proceso de minar”, señala en diálogo con TN Tecno Facundo Casal, CEO de South American Miners. En vista de ello, agrega que “el problema no es la minería de criptomonedas en sí, sino la fuente de energía que se utiliza”.

Un estudio elaborado por la Universidad de Cambridge, del Reino Unido, notó que solamente la red Bitcoin consume anualmente más energía que toda la Argentina. Otro dato elocuente: la energía que consume esa red en un año equivale a la que consumiría dicha universidad británica en siete siglos. En línea con lo dicho por Casal, el informe indicó que esos procesos son generalmente contaminantes porque se basan en “operaciones de computación pesada que requieren cantidades significativas de electricidad”.

“El minado del bitcoin en una cadena de bloques implica el uso de mucha energía porque tiene que garantizar la capacidad computacional para procesar las transacciones, la seguridad, y a la vez conseguir que los participantes estén sincronizados”, comentó Sergio Elguezábal, periodista especializado en ambiente y sustentabilidad, en el artículo Cómo funcionan las granjas hogareñas de criptomonedas en la Argentina, publicado en TN.com.ar.

Con el Bitcoin y el Ether a la cabeza, las criptomonedas exhibieron a lo largo de los años una evolución y a la vez volatilidad. En parte, los vaivenes en las cotizaciones se explican por el alto consumo de energía de la minería que llevó a países a regular o prohibir esa actividad. Un caso reciente es el de Irán, que el año pasado prohibió temporalmente el minado de Bitcoin y otras monedas virtuales, una determinación similar a la anunciada anteriormente en China. Tal como explicó Reuters, las criptomonedas ganaron terreno en Irán debido a que la red eléctrica de aquel país es subvencionada por el Estado y, además, es una de las más baratas del mundo.

Otra noticia reciente dio cuenta del tirante vínculo entre las monedas digitales y el medio ambiente. A comienzos de este año, en Estados Unidos, un grupo de legisladores del Partido Demócrata citó a empresas dedicadas a la minería de criptomonedas para que brinden explicaciones sobre el impacto ambiental de sus operaciones.

“El uso de energía extraordinariamente alto y las emisiones de carbono asociadas con la minería de Bitcoin podrían socavar nuestro arduo trabajo para enfrentar la crisis climática, sin mencionar los impactos dañinos que tiene la criptominería en los entornos locales y los precios de la electricidad”, observó en la ocasión la senadora por Massachusetts, Elizabet Warren.

Un último dato antes de avanzar hacia las soluciones posibles para que la minería cripto se amigue con la Tierra. Un estudio publicado en septiembre por la agrupación Conservation and Recycling en la revista Resources empleó una metodología útil para estimar la cantidad de residuos que cada año genera la minería de Bitcoins. La conclusión: cada una de esas monedas genera tanta chatarra electrónica como dos celulares tirados a la basura.

Energías renovables, la vía para una reconciliación entre las criptomonedas y el medio ambiente
Según dice en diálogo con esta publicación el experto en activos cripto Iñaki Apezteguia, la minería de criptomonedas se hace con energía renovable, cada vez más. “Existen opciones para utilizar distintos tipos de energías renovables y hacer que la minería de Bitcoin sea cada vez más verde; en la mayoría de los casos se hace con energía hidroeléctrica. Es por esto que es una falacia decir que la minería de criptomonedas contamina”, nota el docente y comunicador.

“Actualmente se está ampliando la matriz de energía renovable para aplicar la minería de criptomonedas”, señala y explica que además de la hidroeléctrica se avanza en otras variantes como la energía solar, la geotérmica (que se utiliza en El Salvador e Islandia) y la eólica. “Siempre se buscan soluciones para optimizar el consumo. No obstante, va a seguir habiendo consumo de energía fósiles pero el camino hoy es la conversión a una minería verde y que cada vez será mayor”, concluye Apezteguia.

Elguezábal introduce en este debate un punto interesante. ¿Acaso las criptomonedas consumen más energía que el sistema financiero tradicional? “Pensemos cuánta energía implica generar divisas físicas en el campo presencial, en el campo corpóreo. Cuánta energía consumimos para imprimir las monedas o los billetes. Cuánta energía generando la seguridad de esos activos, en la certificación de la moneda corriente, cuánto para trasladarlo. Pensemos en miles y miles de camioncitos blindados yendo de un lugar hacia otro para trasladar el dinero físico”, señaló.

Casal resume las soluciones a la vista: abastecer parte de la red que utilizan los mineros con energías sustentables, o instalar las granjas en lugares donde la energía que utilicemos sea natural, por ejemplo, a través de un río que alimente los generadores que se utilizan para poder dar energía a los mineros.

“Otra solución es la minería por inmersión: al refrigerar los mineros con el líquido no necesitamos de los cooler que usan normalmente los mineros, ni el viento para refrigerarlos y tampoco ese calor pasaría al aire. Otro ejemplo podría ser refrigerar con agua fría (…) reduciendo el consumo de electricidad, haciendo los mineros más eficientes”, señala.

“De esta forma no se requerirá de energía para enfriarlos, ya que en otros casos utilizan el aire acondicionado”, explica el director ejecutivo de SAM y cierra observando que “lo ideal sería que los gobiernos de los países que quieran incursionar en mejorar (esta problemática) emprendan algún tipo de ‘plan de apoyo’ para incentivar a los mineros a utilizar fuentes de energía renovables, igual que ocurre con los fabricantes de autos eléctricos”.

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