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El cannabidiol y la ciencia que acompañan al goce

¿Puede el CBD, el componente no psicoactivo en la planta de cannabis, mejorar la vida sexual?

Cada vez son más los productos disponibles en el mercado que aprovechan las propiedades del cannabidiol o CBD, el componente no psicoactivo en la planta de cannabis, para una enorme variedad de beneficios, desde aceites que desinflaman y alivian el dolor hasta cremas que combaten los signos del envejecimiento, tinturas con efectos relajantes e inclusive alimentos. Ahora, ¿puede abrirse camino en el dormitorio y ayudar también a mejorar el sexo?

Hablamos con la médica ginecóloga Bárbara García y el abogado Lautaro Gieco, ambos parte del grupo interdisciplinario de profesionales que crearon y desarrollaron 420 Placer, el primer óleo íntimo a base de cannabis de Argentina, sobre el sistema endocannabinoide del cuerpo, los beneficios derivados de la planta de cannabis y el derecho a una sexualidad libre desde donde las personas con vulva puedan decidir sobre su cuerpo y decidir cómo reencontrarse con el placer.

¿Cómo se relaciona el CBD con la intensidad de nuestro placer? García explica que en el cuerpo tenemos un sistema que se llama endocannabinoide compuesto por múltiples sustancias, entre ellas, la anandamida, que se pega a receptores de las membranas de nuestras células y genera un efecto cascada que ayuda a la inflamación, al aumento del flujo sanguíneo y a la relajación de los músculos.

«La medicina cannabica se utiliza desde la década de los ’60 cuando se descubre este sistema endocanabinoide para un montón de cosas. Fundamentalmente comenzó para el sistema nervioso central, es decir, patologías cerebrales como la epilepsia refractaria al tratamiento; para pacientes oncológicos, porque les aumentaba el apetito y les mejoraba los dolores crónicos; para pacientes con fibromialgia, para temblores finos como el parkinson… Obviamente llega a la ginecología, más tarde que temprano —habrá que preguntarse por qué—, y después llega a la sexología», detalla la también obstetra y especialista en sexualidad humana.

A partir de entonces, se reconoce gracias a investigaciones que hay muchísimos receptores de CBD I y II en la vulva, la vagina y el piso de la pelvis. «En un principio se empezó a estudiar la composición de óvulos con CBD para el tratamiento de patologías que son básicamente inflamatorias, como el vaginismo y la endometriosis, y luego comenzaron las preguntas de por qué no también para aquellas personas no con una patología, sino simplemente para potenciar el goce y aumentar la lubricación. Ahí es cómo surge este óleo y todos los óleos que se colocan en vulvas con derivados de los cannabis», señala.

Lautaro Gieco agrega que la medicina cannábica abre una puerta muy importante para la investigación, desarrollo y producción de avances científicos, «dando la posibilidad de innovar, pudiendo dar respuestas a problemáticas de la vida cotidiana de manera sustentable, natural y científicamente validada». Es por este motivo, agrega, que decidieron emprender 420 Placer; buscando desde la investigación y la praxis profesional, dar respuesta a una demanda colectiva enmarcada en la reivindicación del derecho al goce de las personas con vulva, incluso con anterioridad a los avances legislativos.

A diferencia de muchas medicaciones, cosméticos y otros productos que se utilizan primero en animales y después pasan al testeo en humanos antes de poder estar a la venta, con el cannabis, que es una planta ancestral, ya se sabe que no es necesario testear en animales. «Todas las investigaciones que tienen que ver con productos humanos tienen distintos estadíos y el último es la farmacovigilancia: yo mando el producto al sistema y veo cuáles son los efectos adversos esperables. Pero el cannabis no es necesario testear en animales y lo que se hizo fue un estudio doble ciego con 2500 mujeres donde a un conjunto se le dio un lubricante sin CBD y al otro con CBD», explica Bárbara García.

«Los resultados mostraron que nadie presentó reacciones adversas a estos óleos y que tienen mayores sensaciones placenteras, obviamente siempre desde la subjetividad personal, con el uso del CBD, producto de mayor lubricación y producto de sensaciones de contracción más intensas del piso de la pelvis al momento del orgasmo», agrega.

Versátil y pensado para utilizarse en cualquier acto sexual, 420 Placer estimula las terminaciones sensitivas del clítoris, aumenta significativamente la sensibilidad, la humedad y elasticidad de los tejidos
y genera «orgasmos como nunca pensaste que tendrías».

Lo bueno que tienen los óleos que se colocan en la vulva es que el efecto es local, es decir, no pasa al torrente sanguíneo y no llega al cerebro; durando un par de horas antes de irse de tu cuerpo. En resumen, no genera psicoactividad ni genera dependencia.

«Nuestro producto se ajusta a las normativas de la legislación actual en esta materia. Ya que el ANMAT, mediante la disposición 8504/21 de noviembre de 2021, reglamentó la posibilidad de registrar productos cosméticos de grado ‘B’ a base de derivados de cannabis. Los porcentajes de cannabinoides de 420 Placer están dentro de los parámetros permitidos por el organismo. Actualmente estamos trabajando junto a un laboratorio local para solicitar la aprobación de ANMAT, a fines de convertirlo en un producto de venta libre en todas las farmacias del país», agrega el abogado.

Soobre la llegada del cannabis a la ginecología y a la sexología, García plantea que mejor tarde que nunca y destaca: «Ahí se entrecruzan las dos esferas, una de la medicina siempre dejando a lo último el placer, naturalizando el dolor —a las relaciones intravaginales, al momento de la menstruación—, hecha por personas que muchas veces no tienen formación ni perspectiva de género; y, por otro lado, la población que acude a la consulta también naturalizando el dolor durante un montón de tiempo, pero con un cambio de paradigma de que ya comprenden que el goce es un derecho sexual que forma parte de los derechos humanos».

Asimismo, enfatiza en que la población también está pidiendo al colectivo de médicos que les den herramientas para vivir la sexualidad libremente. Es como bilateral, sostiene, «por un lado es un tema de derechos, son derechos humanos y son derechos sexuales; y por otro lado, el de la ciencia que acompaña al goce, que si bien la sexología es una ciencia bastante nueva hay muchos avances. Y tenemos estas otras herramientas que operan como si fueran un instrumento más de la orquesta de la sexualidad».

«Yo puntualmente a este producto lo recomiendo primero que lo chequeen con la masturbación. Considero que es el camino —entendiendo que tampoco se tiene que volver en un mandato más, sino que las personas pueden optar utilizarlo o no— para entender tu respuesta sexual, que varía con los momentos del ciclo, con el contexto, con las personas con las que te vinculás… Entonces imaginate si varía tanto y vos no te conocés, no te autoestimulás, cómo comunicarle a la otra persona… Es todo un mundo complejo», cuestiona.

Esto sin dejar de lado, por supuesto, el acompañamiento de un profesional de la salud. Hay muchas personas que combinan las vías de administración; por ejemplo, la vía tópica —esta que no genera psicoactividad sino más sensaciones genitales— con la vía oral, con aceites por otras patologías, con vapear o con fumar.

«Entonces, entendiendo que es un sistema que tiene receptores, y que cuando uno satura los receptores las dosis se van modificando, y que para cada patología hay una dosificación especial, que se acerquen a un especialista en salud si tienen distintas patologías que quieren tratar con la misma medicación. Con esto que tiene un efecto local no habría problema, pero cuando son consumidores habituales que se acerquen a alguien que los oriente porque las dosis van a ser distintas», explica.

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