in

Es guardaparque y enseña a pintar con plantas nativas: “Hay que descubrir nuestro patrimonio colorístico”

Luciana Cristaldo busca que la gente se acerque a la naturaleza a través del arte y la experimentación.

¿Una región tiene un color propio? ¿Cómo nos afecta la naturaleza que nos rodea? Estas son algunas de las preguntas que rondaban por la cabeza de Luciana Cristaldo cuando emprendió un camino de búsqueda y experimentación con las plantas nativas. Esta joven guardaparque y artista encontró la manera de unir sus dos pasiones de una forma original: pintar con decocciones de flores, hojas y cortezas de las plantas.

Luciana (35) es guardaparque desde hace 7 años y brigadista forestal. Si bien ahora vela sobre el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, fue cuando trabajaba en el Parque Natural Municipal Ribera Norte que comenzó a probar de pintar con plantas tintóreas.

“Parte de nuestro trabajo implica conocer el patrimonio que estamos cuidando, siempre tratando de generar nuevos conocimientos. Tenemos que salir a conocer el terreno que tenemos que cuidar”, explicó la joven a TN.

“A mí siempre me gustó pintar. De hecho, dudé entre hacer una escuela de arte y la carrera conservacionista”, continuó. Pero con las plantas tintóreas nativas encontró “la manera de combinarlo todo”.

La casualidad, o el destino, hizo que se cruzara con Belén Luvini, una compañera de trabajo y artista plástica que justo estaba investigando el tema para una tesis.

De una charla casual salió años después un libro, Plantas tintóreas nativas, colores rioplatenses y del más allá, donde enseñan su método para obtener los tintes naturales.

“Cada una fue aportando desde su mirada. A Belén desde la parte artística y yo empecé a pensar y darme cuenta de que el color de nuestra región es un patrimonio que no se siente”, afirmó Luciana, que se refiere a este concepto como el “patrimonio colorístico”.

“Lo vivimos día a día sin darnos cuenta, pero el color de las plantas y las energías que trasmiten es algo que nos afecta, aún en la ciudad”, agregó. “Cada región tiene sus colores en función de los ambientes, y eso es algo que me parece maravilloso”, continuó.

Cortaldo, que nació y se crio en Don Torcuato, partido de Tigre, reconoció que el impacto de la naturaleza “es algo que se está perdiendo por el avance de la ciudad”.

“No tenemos tanta relación con nuestro ambiente. En Capital no somos tan ribereños, pero pintar con las plantas nativas es una forma de redescurbir nuestro patrimonio, de conectar con la naturaleza que nos rodea, la naturaleza de la ciudad”. También de explorar y aprender sobre las plantas que nos rodean y sus características, afirmó.

Un arte siempre cambiante
“Para experimentar con las tinturas naturales, no hace falta ir al campo”, aseguró Luján. “Con un pequeño recorrido por las calles se puede obtener suficiente material para hacer alguna acuarela o unas pequeñas producciones sobre papel”, explicó.

Otro de los aspectos que destaca Luján es que los tonos que se obtienen siempre varían según la especie, el método usado y la época del año.

“Eso lo hace aún más lúdico, las personas que usan este método consiguen una gama amplia de colores, es un experimento permanente”, explicó.

“Por ahí algunos lo ven como una barrera, pero trabajar con la naturaleza tiene esta magia, para mí es algo positivo, una sorpresa perpetua”

Según dijo, no todas las partes de la planta son tintóreas, es algo que depende de las especies. En algunos casos se usará la flor, en otros las hojas, y a veces será la corteza.

La paleta rioplatense
“La paleta rioplatense es una paleta cálida, en la que predominan los tonos marrones y amarillos, violetas y rojos. Es algo que también nos describe a las personas ribereñas”, sostuvo.

En el Río de la Plata se da un caso particular, es uno de los lugares con mayor biodiversidad del país, notó Cristaldo. “Es raro pensarlo para Buenos Aires, pero acá por la forma de nuestro terreno se juntan tres ambientes que no son fáciles de ver porque la ciudad lo homogeneiza todo. Pero hay partes de pastizal pampeano, barrancas, zonas de pajonales y humedales. Esto hace que se encuentren distintas especies en la ciudad”, explicó la guardaparque y recreóloga ambiental.

Cómo se preparan los tintes naturales
Los tintes se obtienen a través de la decocción de partes de las plantas. “Primero hay que hacer un pretratamiento en el que se deja macerar la planta que cosechamos en agua. Cuánto más la cortemos o aplastemos, mejor, ya que aceleramos el proceso. Tras la cocción, hay que colar el producto que se obtiene para separar la tinta de la vegetación”, explicó Luján.

Cuatro ejemplares de plantas tintóreas rioplatenses
“Para realizar la cosecha es necesario asegurarnos la supervivencia de los ejemplares con técnicas sustentables. Estas flores y frutos forman parte del ciclo de vida de las plantas y a través de ellas interactúan también con la fauna local. Recordemos esto cuando recolectemos y dejemos suficientes flores y frutos en cada planta para permitir que se complete el ciclo de vida”, indicó Cristaldo

-Zarzaparrilla (Smilax campestris)

Enredadera que crece en selvas y matorrales costeros. Tiene hojas lanceoladas verde brillante y se destaca por sus bayas azul oscuro. Se distribuye por el noreste de Argentina, el este de Bolivia, el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay.

Tintas y colores: de la decocción de sus frutos se obtiene la gama de los violetas. En la región rioplatense fructifica deoOctubre a abril.

-Ceibo (Erythrina crista-galli)

Árbol de 5 a 10 m alto. Se caracteriza por un tronco breve y retorcido con corteza gruesa y rugosa. Sus flores, de color rojo, son conocidas por ser la flor nacional de Argentina desde 1942. Se distribuye por el noreste y centroeste de Argentina, el este de Bolivia, el sur de Brasil, gran parte de Paraguay, y casi todo Uruguay.

Tinta y colores: la decocción de sus flores nos regala tonos rufos. En la región rioplatense su principal floración es en noviembre y diciembre.

-Vara dorada (Solidago chilensis)

Hermosa hierba de hasta 1,5 m de altura con follaje caduco. Sus flores doradas se destacan en los pastizales de gran parte del país. Originaria de pastizales del centro y norte de Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Brasil.

Tinta y colores: la decocción de sus flores ofrece una gran gama de amarillos. En la región rioplatense florece hacia fines de verano y otoño.

-Huevito de Gallo (Salpichroa origanifolia)

Hierba de hasta 1,50 m de alto con flores blancas en forma de pequeñas campanitas. El fruto es una baya blanca que recuerda a un huevo.

Es originaria del sur de Brasil, centro y noreste de Argentina, centro de Chile, Uruguay y Paraguay. Tinta y colores: la decocción de sus flores nos da tonos amarillos. Florece a finales de primavera y en verano

Adiós a la clase media: cada vez más argentinos se autoperciben como pobres

A una semana del Mundial: el rendimiento de los argentinos convocados que tuvieron acción con sus equipos