in

Irina vive en la Argentina y su familia, cerca de Kiev: “Me pregunto si voy a volver a verlos”

La joven de 23 años es parte de la comunidad ucraniana en el país. Tiene un primo en el ejército ucraniano y mucho sufrimiento a kilómetros de distancia.

Irina Nazaryk, en la última movilización que realizó la comunidad ucraniana en Buenos Aires. (Foto: Gentileza Sofía Barrios/ANCCOM UBA)

“Es muy triste ver que están destruyendo todo lo que conocí”, dice Irina Nazaryk a TN, una joven de 23 años con raíces ucranianas, que tiene a gran parte de su familia en distintos puntos del país que es invadido por Rusia desde el 24 de febrero.

El abuelo de Irina llegó a la Argentina hace más de 40 años, pero en Ucrania quedaron los primos de su papá, que tuvieron hijos y se extendieron por todo el territorio. “Mi familia es prácticamente la mitad del pueblo de Hlyboka, ubicado a las afueras de Chernivtsi, cerca de la frontera con Rumania”, y a 400 kilómetros de Kiev, le cuenta Irina a TN.

La joven que nació en Adrogué, localidad ubicada en el sur del conurbano, tiene a uno de sus primos en un servicio de seguridad de Ucrania y a varios de sus tíos que no pueden salir del país por estar “preparados para pelear”.

Las mujeres y los niños lograron salir a la frontera rumana, en medio de los bombardeos. A 200 kilómetros de su pueblo, hubo un fuerte ataque aéreo de las tropas rusas en Lviv y otro en Rivne.

Su tía Natalia vive en Kolomeia, y desde allí ayuda a los refugiados ucranianos que intentan salir desesperadamente de su tierra natal hacia Polonia. Su papá lo sufre desde Buenos Aires: “Hace unos días planteó ir a la frontera a ayudar a los refugiados”, cuenta.

Su primo está en el ejército y su familia se desvive por los refugiados:

La familia ucraniana de Irina está repartida por distintos puntos de Ucrania, pero la gran mayoría se ubica en el pueblo de Hlyboka, a las afueras de Chernivtsi. Allí los hombres, entre ellos su primo que trabaja en el Servicio de Seguridad, no pudieron escapar.

“Mis primos tienen todos más de 30, entonces están obligados a quedarse por si necesitan soldados. No nos dijeron si ellos ya estaban armados, pero entiendo que no porque esa zona no fue atacada del todo por los rusos”, detalla.

A su vez, su tía está en la ciudad de Kolomeia, al oeste de Ucrania y le da refugio a los ucranianos que huyen de su país hacia Polonia. Así lo cuenta Nazaryk: “Ella tiene una casa ahí, y va alojando gente a medida que llegan. Los tiene algunos días, hasta que las personas encuentran cómo seguir con sus vidas, y ahí recibe a otros refugiados”.

«La libertad es nuestra religión», reza la bandera de la comunidad ucraniana en Argentina.

Ella, por su parte, busca ayudar de la manera que puede: “En la comunidad estuvimos juntando un montón de cosas para mandar en un avión para los ucranianos que la están pasando mal. Desde alimentos enlatados hasta elementos médicos para los soldados. Me parte el alma todo esto”.

“Me pregunto si voy a volver a mi familia”: el dolor de ver la tragedia a kilómetros:

La tristeza de Irina tiene varias aristas, la principal es la familiar y también tiene dos aspectos. El primero es saber que gran parte de sus primos están en zona de guerra y la comunicación es difícil. El segundo es ver el sufrimiento de su papá en primera persona.

“El día que se desató la guerra mi papá estaba de vacaciones en Córdoba y se tomó un micro a la noche para estar acá, con nosotras y con la comunidad”, cuenta Irina, que tiene dos hermanas: Lara y Nusha.

Las comunicaciones entre ellos y sus familiares son confusas y difíciles. Irina le contó a TN que el que suele hablar con sus primos es su papá, pero que la información no es mucha y que incluso los ucranianos dudan de las noticias que circulan.

La comunidad ucraniana realiza distintas actividades culturales para difundir las costumbres. (Foto: Gentileza Irina Nazaryk).

“Es muy difícil para ellos porque todos tienen familia y a veces hay muchas noticias falsas y se preocupan por cosas que no pasaron. A nosotros nos dieron una lista de medios ucranianos para ir revisando lo que pasa”, dice.

De la emoción al horror en cuatro años: “Están destruyendo todo lo que conocí”

Irina viajó a Ucrania por primera vez en 2017 junto a toda su familia y a una gran cantidad de integrantes de la comunidad que no conocían parte de su país, pero cinco años después ya nada es como fue en aquel momento.

“Ese viaje fue muy emocionante porque muchos de los que estábamos ahí no conocíamos el país por el que tantos años representamos. Entonces entrar a cada lugar nos emocionaba y nos dejó recuerdos imborrables”, cuenta la joven.

Un año después viajó sola a visitar a su familia, mientras que sus hermanas también lo hicieron en diferentes oportunidades. Hoy sufre por las consecuencias que dejan los bombardeos.

Irina junto a la comunidad ucraniana en el viaje que realizaron todos en el año 2017. (Foto: Gentileza Irina Nazaryk).

“Veo las imágenes y me pone muy mal. Me pregunto si voy a volver a ver todo como antes. Vi la imagen de la catedral de Santa Sofia repleta de barricadas es muy fuerte”, dice conmovida.

Irina vive en el conurbano bonaerense, pero parte de su corazón está en Ucrania y refleja de gran manera el sufrimiento que vive a miles de kilómetros de distancia: “Es como si te sacaran una parte de vos. Están destruyendo una parte de mí, una parte de lo que me formó y de lo que conozco”.

Sin embargo, el ataque no frena el arraigo con sus raíces y mucho menos a la comunidad: “Sentimos que es el momento más importante para representar a Ucrania, demostrar en todos lados lo mucho que queremos a nuestro país”.

FUENTE: TN

Juventudes presento al Ministro Luna la agenda 2022 con impronta federal

“El Paseo es el resumen de nuestra historia, cultura y turismo”