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La cheta de TikTok y una vida de millonaria que inventó para la red: “Soy una chica común y corriente”

Toia Kastner vive en Vicente López, trabaja y paga sus cuentas y poco tiene que ver con el personaje que muestra como tiktoker. Mientras que su audiencia cree que tiene cien carteras de una exclusiva marca, ella asegura que no tiene ni una. Dice que se identifica con lo que muestra solo en un 35 %, por ejemplo su gusto por viajar a Miami. Su desafió de cheta se hizo viral y a su abuela le encanta ser la invitada de sus videos

“A ver la billetera. De qué marca es amor?”, le dice Toia (26) a su amiga. Si es Zadig está bien. La cheta de TikTok ( @_ _ _ Toia _ _ _ ), que en nada se parece a la cheta de Nordelta, hace un unboxing de las carteras de sus amigas. En otras palabras, les vacía la cartera sobre la mesa para saber qué tienen y si están aprobadas. Si hay bijou, las critica, ya que solo para el décalogo de una cheta, solo está bien usar oro o platino. Su cuenta trata sobre una fake life, una falso y sofisticado estilo de vida, y sobre qué clasifica como cheto o no.

En su cuenta, resulta imperdible un desafío para hacer a dúo. Por cada cualidad, se baja un dedo, y cuánto más se bajen más cheto se es. Por supuesto, Toia baja todos, muy divertida, de cumplir todos los requisitos según las condiciones que ella considera.

Decir una de cada diez palabras en “english” o en su defecto, haber ido a un colegio bilingüe.

— Llevar siempre encima con vos unos lentes de marca.

— Las joyas que se llevan son de oro o platino.

— Tener siempre hechas la manicura y pedicura.

— En el caso de los hombres la barba alineada.

— Año nuevo siempre en Punta del Este.

— Deportes: polo, tenis, funtional o home training.

— Nunca tuviste una Sube.

— Tenés un Iphone de tres cámaras.

— Siempre que podes comprás marca importada. Usar productos para el pelo importados

¿Qué hay en la cabeza de Toia? Según su video, hay carteras Zadig & Voltaire, ensaladas completas, Coca Light, viajes a Miami, Punta del Este, dólares, aviones y café Nespreso.

¿Qué hay de cierto?

La cuenta de la tiktoker tiene más de 60 mil seguidores, que no se pierden ver cómo se viste, sus rutinas de belleza, salidas con amigos, unboxings y más. En diálogo con Infobae, Toia cuenta que si bien la cuenta lleva su nombre, lo suyo es un personaje. Aunque admite que en un 35 % es ella.

A la tiktoker le divierte mucho hacer videos y desata su pasión por la actuación, que siempre le gustó de chica

Como muchos abrió la cuenta de TikTok para mirar, pasar el tiempo. No hubo una intención. Desde su infancia le gustó esto de actuar y siempre era la protagonista en los actos escolares porque se animaba. Incluso tomó clases de teatro en la escuela de Nora Moisenco.

“Siempre fui un payaso entre mis amigas. La realidad es que me empecé a divertir mucho. Me saqué el prejuicio de la exposición y del qué dirán. En el Instagram siempre mantuve un perfil neutro con fotos para mis amigos y acá nada que ver, “es un personaje que meto en mi vida cotidiana, pero no es quien soy yo realmente. Lo loco es que el personaje lleva mi nombre pero nació tan de la nada, que quedó así”, explicó.

La joven que hace de lo “cheto” una religión asegura que nada tiene que ver con ella porque se considera común y corriente. No obstante, aclara que su estilo de vida es muy bueno y no va a decir lo contrario. “Pero lo llevo al extremo. Uno elige qué mostrar y que no mostrar, soy estratégica en ese sentido, sé qué les gusta a los seguidores”, aclara.

¿En qué se inspiró? En personas que iban a su colegio donde había un poder adquisitivo muy alto. “Empecé imitando a gente de mi colegio. Básicamente, eso empecé como la típica piba que se va a Miami y se compra la cartera. Que esto, lo otro, que tiene tal estilo de vida. Y nació jodiendo, haciendo videos, sin nombrar a nadie. Fui armando el personaje y hoy ya sé qué muletillas, qué palabras garpan y van a pegar. Lo tengo muy internalizado el personaje”, expresa.

Toia cursó sus estudios en la escuela ténica Ort, en Belgrano. Después se recibió de diseñadora gráfica en la Universidad de Belgrano. Hoy tiene una agencia con una socia, con quien graba también muchos tiktoks. Vive sola en Vicente López, se independizó hace tan solo un mes. Sobre su vida cuenta que disfruta mucho de sus afectos, su familia. Y que comparte mucho tiempo con sus amigos, a quienes ve cuatro veces a la semana. Como saben que en cualquier momento enciende la cámara, ahora dice que se preocupan más por como andan vestidos. “Mis amigos se lo re bancan”, asegura.

Toia junto a su mamá y abuela. Forman parte de su elenco estable y sí son reales

Muchos creen que su personaje es ella. De ahí que ella crea que tiene varios tipos de seguidores. Cuenta que están quienes lo odian y lo consumen por morbo. “Hay gente que me dice que se pone tan nerviosa que no puede dejar de mirarlo. Mucha gente también me escribe para decirme que les alegro el día. También quienes entienden que es un personaje y dicen que les causa mucha gracia. Y también aquellos que se lo creen y lo ven como algo aspiracional. A todos ellos les gusta ver el estilo de vida. Mi viaje a Miami lo grabé completo y les gustaba ver cómo entraba a los locales.

Cuando arrancó con los videos, cayó mal. La cuenta se llenó de comentarios de haters. “El 80 por ciento era gente tirándome odio, odio, odio. Me decían tilinga, cheta de mierda, morite. Cosas horribles. Todo eso pasó hasta que entendieron que era un personaje”, explica. Muchos haters después me escribieron después pidiéndome perdón. “Ahora que veo que sos una actriz y veo todo a modo lúdico, te quiero, me gusta “consumirte”. Ahora la mayor parte de los mensaje son positivos.

“En Miami encontré todos los spots para este personaje histriónico con vida de rica, gracioso. Se daba muy bien. Iba a la puerta de Gucci y decía que me iba a comprar unos anteojos. Jamás en la vida me voy a comprar uno de esos anteojos. Eso está dentro del 65% del personaje. Pero a la gente le gusta ver que una chica se está por comprar unas zapatillas de 1000 dólares como si fuese un caramelo, lo cual es todo es súper mentira. Y a todos les divierte, porque el que sabe que es mentira le gusta ver la zapatilla y el que no sabe, se sorprende”, explica.

Lo que más llama la atención es la ostentación y goce de ese supuesto consumo y de naturalizar algo que no es. De ahí que se enganchen con su personaje.

Toia coincide con algo que le gusta mucho a su personaje: Miami

Respecto al video de lo que tiene en su cabeza dice que es muy border, llevado al límite. Dice que se hizo muy conocida por los videos en un local de carteras y que su audiencia juraría que tiene mil de esas. “Y yo confieso que no uso carteras. A ese nivel”, afirma. Dice que usa bolsillos. Que lleva la billetera en la mano. “Sos la mina más catrasca que conocí en mi vida, me dicen mis amigas”. Y yo entré a ese lugar de carteras, que son las típicas que usan las pibas de mi colegio y lo criticaba de una manera graciosa, y mis seguidores me decían, ‘no entiendo, ¿lo criticás o lo querés?’ Y terminó siendo algo dentro de mi personaje con algo que no consumo.

Cada vez que una amiga tiene una, les digo que me traigan y hago un video. Y también hago en el local cuando voy, pero no tengo ninguna” reitera.

Es muy loco lo de la fake life porque la gente puede llegar a creer que soy una mega rica y soy una piba común y corriente, laburo, me pago mis cosas. Las que son reales son su mamá y su abuela, elenco estable. “A mi abuela le encanta. De hecho me pide aparecer porque se divierte, se mata de risa. Y de alguna manera encontré algo divertido para hacer con ella. Voy a la casa y se prepara para el video”, revela.

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