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Sociedades útiles ante eventos traumáticos

Por Raúl Grassi, Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias- Es común y está internalizado en nuestra sociedad, que en momentos de sucesos potencialmente traumáticos, como puede ser un evento con víctimas múltiples (incidentes vehiculares, sismos, inundaciones, etc), no haya intervención del colectivo común de los ciudadanos.

Dichos momentos son escenarios críticos y generadores de montos de estrés tanto individual como colectivo ya que se presentan como un cambio súbito e imprevisto en las condiciones habituales de vida. Es por eso que las fuerzas intervinientes y la cultura del “no molestar” generan el alejamiento de personal posiblemente útil como lo es el común de la sociedad ajeno al evento y no sufriente de sintomatologías colaterales del hecho.


Sin remplazar ni invalidar el trabajo del personal de salud mental interviniente, hay profesionales que aseguran que la sociedad puede jugar un papel fundamental en la mitigación del daño de un evento crítico. Este el caso de los Licenciados en Salud Mental Diego Fernández (MN 65702) y Emanuel Mattiassi (MN 70035), ambos integrantes del equipo de salud mental de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA). Para estos especialistas, la sociedad no solo puede ser partícipe en ayuda general, sino que también se puede encomendar tareas específicas a personas que se dispongan; lo que se denomina para la OMS, Primera Ayuda Psicológica (PAP). Claro que para que esto suceda, deberá haber previo acuerdo entre las fuerzas respondedoras para aunar criterios ante la espontanea convocatoria. Para ello es imprescindible una mesa de trabajo conjunta entre dichas fuerzas.


En el ya mencionado y supuesto escenario de víctimas múltiples encontraremos diversos problemas a resolver; inconvenientes que irán desde la inaccesibilidad y los problemas logísticos, hasta la cantidad y tipos de víctimas, etc; lo que puede hacer insuficiente la asistencia de los primeros equipos de abordaje. La realización del primer triage (sistema de clasificación de víctimas), fundamental en este tipo de eventos, arrojará el primer acercamiento cuantitativo y por lo tanto un estratégico mapa de lo necesario para el control y la mitigación del daño en la escena. Luego de ese chequeo, encontraremos por fuera de las víctimas de gravedad física, lo que los especialistas sanitarios llaman pacientes color verde, que son aquellas personas que están fuera de peligro de muerte o con una urgencia menor. Para este tipo de víctimas no siempre es necesaria la presencia continua de profesionales de la salud.

Las víctimas color verde no corren riesgo de vida, pero para Fernández y Mattiassi por características emocionales, pueden presentar algunos comportamientos frecuentes tales como: embotamiento, negación de lo ocurrido, alguna inhibición psicomotriz, apatía o pánico. Estos psicólogos coinciden que para su atención es primordial cortar la percepción de amenaza que acarrean post evento crítico, recuperar las atribuciones del control interno y desde la Primera Ayuda Psicológica aportar soporte. Esta primera ayuda es una técnica de respuesta a personas afectadas. Ayuda que puede ser entre pares. En definitiva, esta ayuda es de un ser humano a otro ser humano sufriente. Es por esto que hablamos de Sociedades Útiles ante eventos traumáticos.


Estos especialistas consideran que son tres los lineamientos fundamentales a tener en cuenta por los respondedores: Proteger, dirigir y conectar.


Proteger de nuevos perjuicios que pueden ser causados por nuevas exposiciones a la escena del daño, por curiosos, medios de comunicación, etc.

Dirigir a las víctimas fuera del área de peligro y alejarlos del área de heridos.
Conectar a los sufrientes con sus seres queridos, brindar información y recursos adecuados, sin olvidar que son sobrevivientes y que acaban de perder conexión con lo cotidiano.


Para actuar en este tipo de episodios y hacerlo de la marera correcta es imprescindible estar capacitados. Por ello, para tener Sociedades Útiles, que presupone una ayuda a nuestro sistema de emergencia, es necesario informar y preparar al colectivo común. Para Fernández los conocimiento y las herramientas brindadas a la sociedad deberían formar personas que actúen con calma, escuchen y puedan empatizar con los sufrientes. Que sean capaces de identificar las necesidades de las víctimas y actuar en consecuencia. En esa misma línea Matiassi recalca la necesidad de acercar la mayor cantidad de información a la gente, para actuar en caso de requerimiento: “a veces, aunque suene exagerado, una frase o un simple comportamiento empático, puede salvar una vida”. Advirtiendo además que el tratamiento a tiempo o la intervención correcta al aplicar la Primera Ayuda Psicológica, disminuirá problemas futuros y evitará próximas patologías en las víctimas.

Esto llama a los servicios de emergencias y sus equipos de salud mental, a la actuación conjunta y mancomunada con la comunidad para la transformación, a través de la capacitación, de personas espectadoras en Sociedades Útiles, las cuales permitirán una actuación más rápida y eficaz en incidentes críticos, contando con mayor cantidad de personal no profesional a quien acudir.


La intervención no presenta mayores inconveniente que los de saber determinados principios básicos pero inequívocos, para no interferir con los primeros auxilios médicos.

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