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Sufrió un accidente en un ojo y en la clíninca no quisieron atenderla porque tenía Covid-19

La madre la llevó a un centro de salud, pero allí vivió una situación que más tarde relató en sus redes sociales.

La semana de Lucía de Armas, una estudiante de fotografía, ya venía mal. Se había contagiado por segunda vez de coronavirus y debía pasar su cumpleaños número 21 aislada. Pero todo empeoró cuando sufrió un accidente en un ojo.

Su madre, Mariana Volpi, que compartió la historia en Twitter, la llevó hasta una clínica de ojos para que la revisaran. Pero allí vivió una situación que, seguramente, no había imaginado.

Es que en la clínica privada de la localidad bonaerense de Bella Vista se negaron a atender a la joven porque tenía Covid-19. De hecho, la recepcionista le pidió a la mujer que se retirara porque era contacto estrecho, pese a que ella, según relata, contaba con dos PCR negativos.

«La gente que estaba esperando a ser atendida comenzó a decirme: ‘¡Váyase!’ En particular una señora con el barbijo sin tapar la nariz. Me dice que piense en ellos y que nos vayamos. Por supuesto le dije que primero se ponga bien el barbijo y le pregunte si ella era positivo de Covid. La señora sorprendida me dice: ‘¡No!’. ‘¿Y usted cómo sabe señora que no es positivo?’. Mi hija lo es por eso no entró. Tuvo un accidente», cuenta.

En el centro de salud se mostraban inflexibles. La recepcionista volvió a pedirle que se retirara y hasta le recomendó llamar al SAME. «No di crédito a lo que me estaba diciendo y le pedí amablemente que me repitiera, a ver si no había entendido bien. Repitió lo mismo: ‘Vaya a su casa y llame a una ambulancia'».

Dominada por la indignación, y con otro tono de voz, advirtió: «Si se niegan a atender a mi hija, ahora mismo estoy llamando a un escribano para que venga a labrar un acta donde quede constancia que no quisieron atenderla».

Para entonces, la joven lloraba en la vereda y le pedía que se fueran. «Angustiada, avergonzada. La leprosa. Una sensación muy fea. Dolorosa. (además de la vergüenza por la madre loca gritando en la recepción: yo!)», expresa.

Mariana no estaba dispuesta a irse del lugar sin que atendieran a su hija. Abogada, expuso sobre el derecho a la salud y señaló la «obligación» de la clínica de contar con un protocolo -después de dos años- para atender a pacientes positivos de Covid-19. 

Afuera, Lucía «no daba más». Ella salió a contenerla, cuando una recepcionista se les acercó y les comunicó que un doctor se estaba preparando para atender a la joven. 

La historia terminó bien. «El médico fue muy amoroso y amable con ella -cuenta-«. El diagnóstico: cornea fisurada, además del Covid-19 positivo que la mantiene aislada.

La sensación de indignación e injusticia se convirtió en una sensación de victoria, de «victoria ante la deshumanidad». 

De vuelta en casa, festejaron el cumpleaños, a distancia, con los protocolos que impuso la pandemia.

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