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Tienen 7 años y protagonizaron una foto que se volvió viral: “¿Cómo no aprender de estos niños?”

En San Juan, Jerónimo decidió taparle los oídos a Camilo, quien padece el síndrome de Asperger, para que lograra culminar un ejercicio. La historia del conmovedor gesto y la reacción de sus familias.

“¿Cómo no aprender de estos niños? ¿Díganme cómo?”, se preguntó Natacha Coria en una publicación en Facebook. Horas antes, Camilo, su hijo, había protagonizado una foto repleta de sentimientos. En ella, Jerónimo, un compañero suyo de la escuela, le tapa los oídos para que el ruido no lo desconcentrara.

A Camilo, de siete años, le diagnosticaron el síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista que, entre otras cuestiones, potencia la hipersensibilidad auditiva y dificulta al extremo la concentración.

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Al percibir que su amigo y compañero de grado tenía dificultades para llevar a cabo una tarea por el ruido externo, Jerónimo decidió utilizar sus manos para tapar los oídos de Camilo hasta que éste culminara el ejercicio. El acto se convirtió en foto y la foto se volvió viral.

“Comparto este gesto, simplemente para reflexionar una vez mas sobre el verdadero valor de la vida. Este pequeño que ayuda a mi Camilo a sobrellevar el estimulo del ruido no tuvo prejuicio ni espera en accionar a su favor. No critica ni se desentiende de la necesidad del que tiene a su lado”, escribió Natacha, mamá de Camilo, en su perfil de Facebook.

Junto al texto, la mujer compartió la imagen que la maestra del 2º B del Colegio Don Bosco de San Juan le tomó a ambos. Allí volvió a referirse a Jerónimo: “Sencillamente, y con un gesto puro, ha colaborado para que su compañero pueda escribir sin sentirse tan agobiado”, agregó.

Coria culminó: “Aquí está el verdadero valor de la vida, amigos: acompañarnos, acompasarnos, ponernos en el lugar del otro construyendo puentes para que todos podamos ser parte. ¡Bendito sea Dios por la semilla de bondad que despierta en cada niño!”.

El emotivo gesto entre dos compañeros que se volvió viral
En diálogo con TN, Fabio Luna, papá de Camilo, no logró contener su emoción al recordar el sentir ante el descubrimiento de la fotografía: “Es una alegría inmensa el saber que si sembrás amor, cosechás amor”.

Aquel lema le fue inculcado a Camilo desde bebé. También a Isidro, su hermanito de cinco años. “A los dos años le detectamos el autismo a Camilo. Lo que él genera los niños lo entienden y lo comprenden. Sentimos que como padres estamos haciendo las cosas bien. No solamente de mi lado, si no del otro niño también. Él tiene su realidad, su día a día, y también la tiene que remar a su forma”, expresó Fabio.

Gabriela Espinoza, mamá de Jerónimo, dijo a TN: “Fue una enorme emoción. Siento como mamá estar haciendo las cosas bien, entre tanto caos en este mundo”.

Luego continuó: “Me sentí orgullosa de mi Jero y de Camilo. La naturalidad con la que ellos llevan todo. Realmente entendieron todo”.

“Hay provincias que no adhirieron a la Ley de Autismo. Falta apoyo a los chicos con el pago de acompañantes terapéuticos. No se los valora. Pero la remamos en dulce de leche y los resultados están a la vista”, manifestó Fabio.

El hombre interrumpió apenas algunos minutos su jornada laboral como inspector de la Agencia Nacional de Seguridad Vial para describir la situación que debieron atravesar con Camilo.

“Acá en San Juan no tenemos muy buenos médicos. En la primera consulta que hicimos nos dijeron que Cami no iba hablar, que no iba a poder caminar ni hacer deporte. Fuimos a Mendoza, nos manifestaron algo parecido. Hasta que llegamos a Córdoba”, relató.

“Desde que pisamos la provincia le hicieron millones de estudios. Todos los que no les habían hecho en San Juan y Mendoza. Ahí le diagnosticaron Trastorno Generalizado de Desarrollo (TGD). Pero antes de eso ya lo estábamos estimulando con fonoaudióloga y jardín maternal”.

“Intelectualmente es un avión, pero el ruido lo desconcentra”
Fabio narró que en diciembre de 2021 recibieron, tras una nueva consulta médica (postergada por la pandemia), que Camilo padecía el síndrome de Asperger. “Intelectualmente es un avión, pero el ruido lo desconcentra. És muy estructurado, muy literal”, dijo.

“La estimulación que sigue teniendo desde la casa, que es lo fundamental, el estar presente, eso es lo que hace que Camilo sea Camilo hoy en día. Siempre con el apoyo de Isidro, que es su pilar”, reveló.

En relación al gesto de Jerónimo con su hijo, Fabio remarcó: “Los chicos perciben esta pureza. Nuestros niños son puros y ellos entienden la realidad mejor que nosotros los adultos. Tanta mediocridad mental y sentimental que tenemos los adultos en un simple acto te das cuenta que se puede”.

Sobre el final, contó que Camilo “ama imprimir en 3D” las figuras de Among Us y Minecraft. La familia vive en el departamento de Albardón, a 15 kilómetros de la ciudad capital. Allí, al lado de un baldío en donde suele acumularse basura, Camilo expone otra de sus pasiones: la ecología.

“Hay un lote en el que se acumulan botellas o vuela basura. Él camina con su hermano y limpia el lugar. Dice que su sueño es limpiar el mundo. Ellos se apoyan con todo lo que nos pasa. Y lo que nos pasa es una bendición”, concluyó Fabio.

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